1. Introducción
En las últimas dos décadas, el mercado de seguros vehiculares ha experimentado una
transformación significativa, impulsada por la digitalización, la sofisticación de
los productos y una creciente sensibilidad frente a los riesgos urbanos (Swiss Re Institute, 2023). No obstante, en contextos marcados por altos niveles de inseguridad ciudadana,
la decisión de contratar un seguro automotriz no siempre responde a una lógica puramente
económica, sino que incorpora percepciones subjetivas, emociones y estrategias adaptativas
ante la incertidumbre (Graminha y Afonso, 2022).
En México, país donde la inseguridad vial y urbana figura como una de las principales
preocupaciones sociales (INEGI, 2023), persiste una baja penetración del seguro vehicular, a pesar de su obligatoriedad
legal en varias entidades federativas. Esta paradoja plantea preguntas fundamentales
sobre los determinantes que motivan (o inhiben) la contratación de seguros, especialmente
entre quienes están expuestos a entornos de riesgo. Mientras la literatura tradicional
ha enfatizado la racionalidad instrumental del aseguramiento (Arrow, 1963; Mossin, 1968), enfoques más recientes abogan por integrar marcos conductuales y contextuales que
expliquen de manera más precisa el comportamiento de los consumidores (Kumar & Thanigaimani, 2025).
Este artículo examina la relación entre la percepción de inseguridad y la disposición
a contratar un seguro vehicular en México. A partir de una encuesta estructurada aplicada
a conductores y potenciales asegurados, se estimó un modelo logit ordenado que permite
identificar los factores sociodemográficos y perceptuales que influyen en la intención
de aseguramiento. El análisis considera tanto dimensiones subjetivas de la inseguridad
como variables de control clave, entre ellas el ingreso, la escolaridad y la ocupación,
buscando aportar evidencia empírica relevante para el diseño de estrategias comerciales
y de política pública.
El estudio se sitúa en la intersección entre economía del comportamiento, teoría del
riesgo y estudios urbanos, y ofrece una lectura alternativa del mercado asegurador
al subrayar que la contratación de seguros, lejos de ser una simple decisión financiera,
también responde a percepciones, miedos y contextos sociales. Al hacerlo, busca contribuir
al diálogo académico y práctico sobre cómo entender y atender mejor las decisiones
de aseguramiento en entornos urbanos complejos.
2. Marco teórico
El aseguramiento vehicular ha sido tradicionalmente abordado desde perspectivas económicas
centradas en la teoría de la decisión bajo incertidumbre. No obstante, en contextos
marcados por la inseguridad y la desconfianza institucional, las motivaciones para
contratar un seguro rebasan el cálculo racional de costos y beneficios. Este marco
teórico articula tres dimensiones clave: la racionalidad económica del aseguramiento,
el papel de la percepción subjetiva del riesgo y los determinantes sociodemográficos
de la demanda de seguros.
2.1 La disposición a contratar seguros: determinantes y racionalidad económica
En la teoría económica clásica, la decisión de contratar un seguro se enmarca en el
modelo de utilidad esperada. Bajo este enfoque, los individuos buscan protegerse ante
eventos inciertos que podrían afectar negativamente su patrimonio, y lo hacen transfiriendo
ese riesgo a una compañía aseguradora mediante el pago de una prima (Arrow, 1963). Este comportamiento es característico de agentes aversos al riesgo, quienes prefieren
una pérdida cierta y acotada (la prima) a una pérdida incierta pero potencialmente
catastrófica (Mossin, 1968).
No obstante, diversos estudios empíricos han cuestionado la validez universal de este
modelo, especialmente en entornos donde las decisiones están influenciadas por factores
emocionales, sociales e institucionales. La teoría del comportamiento ha documentado
que las personas no siempre evalúan riesgos y beneficios de forma objetiva, sino que
se ven influenciadas por heurísticas, sesgos cognitivos y contextos de referencia
(Tversky y Kahneman, 1979; Graminha y Afonso, 2022). Esta línea de pensamiento ha dado lugar a modelos más amplios que reconocen la
complejidad del proceso de toma de decisiones en materia de aseguramiento.
En el caso específico del seguro vehicular, la decisión puede estar guiada no sólo
por la estimación del riesgo de accidente o robo, sino también por factores como la
presión normativa (por ejemplo, exigencias legales), el estatus social asociado al
aseguramiento, o la búsqueda de tranquilidad emocional (Kumar & Thanigaimani, (2025). Estos factores no siempre se capturan en los modelos económicos tradicionales, lo
que plantea la necesidad de integrar perspectivas psicológicas y sociales en el análisis
del comportamiento del consumidor de seguros.
2.2 Percepción de inseguridad y contratación de seguros
La percepción de inseguridad se ha consolidado como una variable explicativa significativa
en el estudio del comportamiento individual, particularmente en decisiones vinculadas
con la protección del patrimonio. En el contexto urbano latinoamericano, caracterizado
por altos niveles de criminalidad y baja confianza en las instituciones, esta percepción
actúa como un detonante de estrategias defensivas, entre ellas la contratación de
seguros (Ceobanu, 2011).
Diversas investigaciones han documentado que la percepción subjetiva del riesgo, más
que la victimización objetiva, influye de manera determinante en la conducta de prevención
y protección de los individuos (Liska et al., 1982; Rader y Haynes, 2011). Esta percepción se construye a partir de experiencias personales, narrativas mediáticas
y el entorno inmediato, lo que puede generar una sobreestimación del riesgo real y
llevar a una mayor demanda de mecanismos compensatorios como el seguro vehicular (Warr, 2000).
En el ámbito específico del transporte, estudios recientes han identificado que la
sensación de inseguridad en el espacio público y en el uso del transporte colectivo
está asociada con un aumento en la propensión a contratar seguros relacionados con
el automóvil. Esto responde a una lógica adaptativa en la que los individuos buscan
controlar los riesgos percibidos mediante herramientas formales que les brinden certidumbre.
Así, el presente estudio se inserta en una agenda que reconoce la relevancia de las
percepciones como motores del comportamiento y que propone una lectura contextualizada
del aseguramiento vehicular como respuesta ante entornos urbanos inseguros.
2.3 Determinantes sociodemográficos en la contratación de seguros
Las características sociodemográficas de los individuos han sido ampliamente reconocidas
como determinantes de la demanda de seguros, incluyendo el seguro vehicular. Variables
como la edad, el ingreso, la escolaridad y la ocupación no sólo reflejan condiciones
económicas y de ciclo de vida, sino también actitudes diferenciales frente al riesgo
y capacidades de acceso al mercado asegurador.
Diversos estudios han mostrado que a mayor ingreso, mayor es la probabilidad de contratar
seguros, lo cual responde a una mayor capacidad de pago, pero también a una mayor
valorización de la protección patrimonial (Outreville, 2013). De igual forma, la escolaridad se ha vinculado con una mejor comprensión de los
productos financieros y una mayor disposición a participar en mercados formales de
aseguramiento (Fang et al., 2008).
La edad también tiene un papel relevante. Las personas jóvenes tienden a subestimar
los riesgos o a priorizar otros gastos, mientras que los adultos mayores suelen mostrar
una mayor aversión al riesgo y preferencia por la protección financiera (Browne y Kim, 1993). La ocupación, por su parte, se ha asociado con distintos niveles de estabilidad
económica, acceso a información financiera y percepción de vulnerabilidad, influyendo
en la probabilidad de asegurarse.
Aunque estos determinantes han sido documentados en contextos diversos, su efecto
puede variar según el nivel de desarrollo del país, la penetración del mercado asegurador
y las condiciones institucionales locales. En el caso mexicano, estudios recientes
han señalado que la contratación de seguros está fuertemente concentrada en sectores
de mayores ingresos y escolaridad, lo que sugiere una brecha de acceso y comprensión
financiera que limita la cobertura general del mercado.
2.4 La percepción subjetiva del riesgo y su impacto en el aseguramiento
Más allá de los factores económicos y sociodemográficos, la decisión de contratar
un seguro está profundamente influida por la percepción subjetiva del riesgo. Esta
percepción, que puede diferir sustancialmente del riesgo objetivo, es moldeada por
experiencias personales, información disponible y elementos del entorno como la inseguridad
o la desconfianza institucional (Slovic, 1987).
En contextos de alta criminalidad, como algunas zonas urbanas de México, la percepción
de inseguridad puede actuar como catalizador de decisiones preventivas, entre ellas
la contratación de seguros vehiculares. De acuerdo con investigaciones recientes,
cuando los individuos perciben que su entorno inmediato está marcado por una elevada
probabilidad de robo o violencia, tienden a mostrar una mayor disposición a asegurarse,
incluso si sus características económicas o sociodemográficas no lo sugerirían (Guan et al., 2020).
Este efecto está estrechamente relacionado con la teoría de la valencia afectiva,
según la cual los juicios de riesgo están mediados por emociones como el miedo, la
ansiedad o la preocupación. Slovic et al. (2004) demostraron que dichas emociones pueden intensificar la percepción de amenaza y motivar
conductas defensivas, como el aseguramiento.
En el caso del seguro vehicular, la percepción de inseguridad no se limita a hechos
directos, como haber sido víctima de un delito, sino que se extiende a elementos indirectos:
conocer a alguien que lo ha sido, circular por zonas de riesgo, o estar expuesto a
narrativas mediáticas sobre violencia. Estas dimensiones subjetivas del riesgo constituyen
un componente clave del modelo analítico propuesto y justifican la inclusión de variables
como la inseguridad percibida en transporte, en el hogar y en espacios públicos.
2.5 Factores contextuales e institucionales en el acceso al seguro vehicular
La decisión de contratar un seguro no ocurre en el vacío. Está condicionada por factores
estructurales, institucionales y contextuales que moldean tanto la oferta como la
demanda de servicios aseguradores. Entre estos, destacan el grado de penetración del
mercado asegurador, la confianza en las instituciones financieras, la regulación estatal,
y la cultura aseguradora predominante en la sociedad (Banco Mundial, 2021).
En México, la contratación de seguros vehiculares está marcada por una doble paradoja.
Por un lado, existe un marco regulatorio que obliga a contar con un seguro de responsabilidad
civil para circular en vías federales. Por otro, la baja fiscalización y la escasa
cultura del aseguramiento hacen que esta obligación sea ampliamente incumplida. Según
la AMIS (2023), sólo 3 de cada 10 vehículos particulares en el país están asegurados, lo cual pone
en evidencia una barrera estructural de acceso y cumplimiento.
El acceso a canales de distribución de seguros, como agentes, plataformas digitales
o instituciones bancarias, también representa una condición contextual relevante.
En zonas rurales o periurbanas, donde estos canales son limitados o inexistentes,
la probabilidad de contratación es significativamente menor (Platteau et al., 2017). De igual forma, la confianza del consumidor en las aseguradoras, construida sobre
la base de experiencias previas, transparencia de los contratos y resolución de siniestros,
puede incentivar o inhibir la demanda.
En suma, los factores contextuales no sólo condicionan la capacidad de los individuos
para acceder a un seguro, sino que también influyen subjetivamente en su disposición
a contratarlo. Estos elementos deben ser considerados en cualquier aproximación empírica
que busque entender la decisión de aseguramiento desde una perspectiva integral.
3. Datos y metodología
Este estudio parte de la premisa de que la percepción de inseguridad, entendida como
una valoración subjetiva del riesgo cotidiano, puede tener un efecto significativo
en decisiones individuales de protección patrimonial, como lo es la contratación de
un seguro vehicular. Para explorar esta hipótesis, se diseñó y aplicó un instrumento
estructurado que recopila información sobre actitudes, contextos y características
sociodemográficas de los participantes, con el fin de modelar econométricamente su
disposición declarada a contratar un seguro.
A continuación se detalla el proceso de construcción del cuestionario, el levantamiento
de los datos, la codificación de las variables involucradas y la elección del modelo
econométrico utilizado.
3.1 Diseño del instrumento y recolección de datos.
El instrumento utilizado fue un cuestionario estructurado compuesto por cinco bloques
temáticos: (1) datos sociodemográficos, (2) tenencia y uso de vehículo, (3) percepción
de inseguridad personal, (4) disposición hacia la contratación de un seguro vehicular
y (5) conocimiento y confianza en el mercado de seguros. Desde su concepción, el cuestionario
buscó ser claro y accesible, permitiendo que personas de distintos perfiles pudieran
comprender y responder sin dificultad, al tiempo que se mantenía la rigurosidad necesaria
para el análisis estadístico posterior.
El diseño de las preguntas fue guiado por una revisión previa de literatura, lo cual
permitió construir reactivos que capturaran de manera efectiva la percepción subjetiva
de inseguridad y las actitudes hacia los seguros. En particular, se tomaron como referencia
los principios del método de diseño adaptado propuesto por Dillman et al. (2014), conocido como Tailored Design Method. Este enfoque recomienda organizar el instrumento en bloques temáticos, emplear un
lenguaje claro y accesible para el público objetivo y utilizar escalas consistentes
que faciliten tanto la comprensión por parte del encuestado como el análisis estadístico
posterior. Esta perspectiva metodológica fortaleció la validez del instrumento aplicado
y se alineó con las condiciones de aplicación digital y voluntaria del estudio. Para
estas dimensiones, se utilizaron escalas tipo Likert, que facilitaron no sólo la respuesta
del participante, sino también el análisis posterior a través de modelos estadísticos
apropiados para variables ordinales. Aunque la mayoría de los ítems fueron cerrados,
también se incluyeron opciones abiertas cuando se consideró útil captar matices cualitativos.
La aplicación del cuestionario se realizó de forma digital, entre febrero y mayo de
2025, y se difundió principalmente a través de redes sociales y contactos académicos.
La participación fue anónima y completamente voluntaria. Si bien se utilizó un muestreo
no probabilístico por conveniencia, se procuró alcanzar una muestra lo más diversa
posible. Al final, se reunieron 540 respuestas completas de personas con distintas
edades, géneros, niveles educativos, niveles de ingreso y lugares de residencia en
la república mexicana.
Para estas dimensiones de inseguridad, se utilizaron escalas tipo Likert, que facilitaron
no sólo la respuesta del participante, sino también el análisis posterior a través
de modelos estadísticos apropiados para variables ordinales. Aunque la mayoría de
los ítems fueron cerrados, también se incluyeron opciones abiertas cuando se consideró
útil captar matices cualitativos.
Antes de iniciar el cuestionario, se informó a cada participante sobre el carácter
académico del estudio y se solicitó su consentimiento de forma explícita. Las respuestas
fueron almacenadas de manera segura y sin datos personales, siguiendo principios éticos
fundamentales en la investigación social. Aunque no se pretende generalizar los resultados
a toda la población mexicana, este esfuerzo representa un primer paso hacia la comprensión
empírica de cómo la inseguridad percibida influye en decisiones privadas de protección
como lo es la contratación de un seguro vehicular.
3.2 Variables dependientes e independientes
La variable dependiente principal en este estudio es la disposición declarada hacia
la contratación de un seguro vehicular. Esta variable recoge la intención del participante
de contratar, renovar o ampliar un seguro para su vehículo, medida en una escala ordinal
de tres niveles: (1) totalmente dispuesto(a), (2) dispuesto(a) pero sin plan concreto,
y (3) no piensa contratar. Esta estructura responde a la necesidad de captar distintos
grados de intención, más allá de una simple dicotomía entre sí o no.
Las variables explicativas se organizaron en tres grandes grupos: percepción de inseguridad,
características sociodemográficas y factores estructurales relacionados con el uso
del vehículo. Todas ellas fueron codificadas de manera ordinal o categórica, según
el tipo de escala empleada.
a) Percepción de inseguridad. Las variables incluidas en este bloque reflejan la hipótesis central del estudio:
que la percepción subjetiva de inseguridad puede actuar como un determinante de la
disposición a contratar seguros vehiculares. Estas dimensiones no sólo miden miedo
o preocupación, sino que capturan la manera en que los individuos internalizan el
riesgo en su entorno inmediato y cotidiano. Su inclusión permite explorar si existe
una relación significativa entre sentirse inseguro y tomar decisiones de protección
patrimonial.
Este bloque incluye variables que captan cómo perciben los encuestados su entorno
en distintos espacios de la vida cotidiana, así como su exposición directa o indirecta
a eventos delictivos. Este conjunto incluye tanto las variables finalmente incluidas
en el modelo reducido como aquellas consideradas originalmente en el modelo completo.
Esto permite dar cuenta del proceso de especificación y depuración. A continuación
se presenta un resumen de estas variables:
Tabla 1
Variables de percepción de inseguridad consideradas en el análisis
|
Pregunta
|
Tipo de variable
|
Escala de respuesta
|
Incluida en modelo reducido
|
|
Inseguridad al usar transporte público
|
Ordinal
|
1 = Muy seguro(a) a 5 = Muy inseguro(a)
|
Sí
|
|
Inseguridad en el hogar
|
Ordinal
|
1 = Muy seguro(a) a 5 = Muy inseguro(a)
|
Sí
|
|
Conduce por calles poco iluminadas
|
Ordinal
|
1 = Nunca a 5 = Siempre
|
No
|
|
Fue víctima directa de un delito en los últimos 12 meses
|
Binaria
|
1 = Sí, 0 = No
|
No
|
|
Conoce a alguien que fue víctima de un delito en los últimos 12 meses
|
Binaria
|
1 = Sí, 0 = No
|
No
|
|
Inseguridad al caminar solo(a) de noche por su colonia
|
Ordinal
|
1 = Muy seguro(a) a 5 = Muy inseguro(a)
|
No
|
|
Inseguridad en espacios públicos
|
Ordinal
|
1 = Muy seguro(a) a 5 = Muy inseguro(a)
|
No
|
|
Inseguridad al transitar en automóvil
|
Ordinal
|
1 = Muy seguro(a) a 5 = Muy inseguro(a)
|
No
|
|
Percepción sobre si la inseguridad en su ciudad ha aumentado
|
Ordinal
|
1 = Ha disminuido a 3 = Ha aumentado
|
No
|
|
Conduce por zonas donde han ocurrido delitos
|
Ordinal
|
1 = Nunca a 5 = Siempre
|
No
|
|
Conduce por vías poco transitadas o aisladas
|
Ordinal
|
1 = Nunca a 5 = Siempre
|
No
|
|
Conduce por áreas donde ha habido robos a vehículos
|
Ordinal
|
1 = Nunca a 5 = Siempre
|
No
|
b) Características sociodemográficas. Estas variables permiten controlar por factores individuales ampliamente reconocidos
en la literatura como influyentes en decisiones financieras, incluyendo la contratación
de seguros. Aspectos como edad, educación o ingreso no sólo afectan la capacidad económica
del individuo, sino también su propensión a planificar, anticipar riesgos y confiar
en instituciones. Incluir estos factores permite aislar el efecto neto de la percepción
de inseguridad sobre la variable dependiente. Se incorporaron variables tradicionales
en estudios de demanda de seguros. La Tabla 2 presenta el detalle de estas variables.
Tabla 2
Variables sociodemográficas incluidas en el análisis
|
Pregunta
|
Tipo de variable
|
Escala de respuesta
|
Incluida en modelo reducido
|
|
Edad del participante
|
Continua
|
Numérica (años)
|
Sí
|
|
Género
|
Categórica
|
1 = Hombre, 2 = Mujer, 3 = No binario, 4 = Prefiero no decirlo, 5 = Otro
|
Si
|
|
Nivel educativo máximo alcanzado
|
Ordinal
|
1 = Primaria a 7 = Posgrado
|
Sí
|
|
Ingreso mensual personal
|
Ordinal
|
1 = < $8,000 a 5 = > $35,000
|
Sí
|
|
Ocupación principal
|
Categórica
|
8 categorías (estudiante, empleado, etc.)
|
Sí
|
c) Factores relacionados con el vehículo. La exposición efectiva al uso del automóvil también puede influir en la decisión
de contratar un seguro. Quienes poseen y utilizan vehículos con mayor frecuencia enfrentan
riesgos más tangibles y cotidianos, lo que podría traducirse en una mayor disposición
a protegerse mediante instrumentos financieros como el seguro. Estas variables ayudan
a distinguir entre quienes están inmersos en una rutina de movilidad y quienes podrían
tener una vinculación más marginal con el vehículo. Finalmente, se incorporaron variables
que capturan el contexto del uso vehicular. Su descripción se presenta en la Tabla 3.
Tabla 3
Variables relacionadas con el vehículo
|
Pregunta
|
Tipo de variable
|
Escala de respuesta
|
Incluida en modelo reducido
|
|
Tipo de tenencia del vehículo
|
Categórica
|
1 = Propio, 2 = Compartido, 3 = Asignado, 4 = No tiene vehículo
|
No
|
|
Frecuencia promedio de uso del vehículo
|
Ordinal
|
1 = Diario a 4 = Uso esporádico
|
No
|
Todas las variables fueron previamente codificadas y validadas durante el proceso
de depuración de la base de datos. Su inclusión en el modelo responde a criterios
tanto teóricos como empíricos, priorizando la parsimonia y la coherencia analítica.
En particular, se retomaron antecedentes como el estudio de Browne y Hoyt (2000), quienes analizaron la demanda de seguros en función de características individuales
y percepciones subjetivas del riesgo. Si bien su análisis se centró en seguros contra
inundaciones, su enfoque metodológico orientó la selección de variables explicativas
en este trabajo.
Cabe señalar que la variable dependiente original incluía cinco categorías. Sin embargo,
se excluyeron del análisis dos respuestas que no representan preferencias individuales
sino restricciones estructurales: “no posee vehículo” y “no decide sobre el seguro”.
Esta decisión redujo la muestra de 851 a 649 casos, sin comprometer la diversidad
sociodemográfica ni la validez del análisis posterior.
3.3 Estadísticos descriptivos
Previo a la estimación del modelo, se presenta un análisis descriptivo de las variables
incluidas en la investigación. La Tabla 4 muestra la distribución de la disposición declarada a contratar un seguro vehicular,
así como la composición sociodemográfica de la muestra y los valores promedio de las
percepciones de inseguridad.
El análisis revela que la mayoría de los entrevistados declara no tener intención
de contratar un seguro vehicular (63.2%), mientras que sólo un 10.2% se manifiesta
totalmente dispuesto. La muestra mantiene un balance de género y una edad promedio
cercana a los 39 años. En cuanto a escolaridad, la media se sitúa en 5.6 en la escala
de categorías, lo que refleja una población con niveles de educación media o superior.
El ingreso mensual promedio se ubica en la categoría 3.07, correspondiente a un nivel
intermedio en la escala utilizada, lo que denota heterogeneidad en la capacidad adquisitiva.
Tabla 4
Estadísticos descriptivos de la muestra
|
Variable
|
Categoría / Medida
|
Valor (%) / Media (DE)
|
|
Disposición a contratar seguro
|
Totalmente dispuesto
|
10.2 %
|
|
Dispuesto sin plan
|
26.7 %
|
|
No piensa contratar
|
63.2 %
|
|
Género
|
Hombre
|
50.4 %
|
|
Mujer
|
48.7 %
|
|
Otro / No responde
|
0.9 %
|
|
Edad
|
Media (DE)
|
38.8 (13.5)
|
|
Escolaridad
|
Media (años de estudio)
|
5.61 (1.38)
|
|
Ingreso mensual personal
|
Media (categorías 1-6)
|
3.07 (1.49)
|
|
Ocupación
|
Estudiante
|
12.0 %
|
|
Empleado
|
45.5 %
|
|
Independiente
|
13.9 %
|
|
Otro (incluye amas de casa, jubilados, desempleados, empresarios, etc.)
|
28.6 %
|
|
Percepción de inseguridad transporte
|
Media (escala 1-5)
|
3.50 (0.97)
|
|
Percepción de inseguridad hogar
|
Media (escala 1-5)
|
2.13 (1.12)
|
|
Percepción calles oscuras
|
Media (escala 1-5)
|
3.12 (1.07)
|
|
Uso del vehículo
|
Sí (categorías 2-4)
|
29.7 %
|
|
No (categoría 1)
|
70.3 %
|
Respecto a la ocupación, casi la mitad de los participantes son empleados (45.5%),
mientras que un 13.9% se declara independiente y un 12% estudiante. El grupo clasificado
como “otros”, que incluye amas de casa, jubilados y desempleados, representa un 28.6%.
En cuanto a percepciones de inseguridad, destaca un nivel medio en transporte público
(3.5) y calles oscuras (3.1), mientras que la percepción de inseguridad en el hogar
es menor (2.1). Finalmente, sólo 29.7% reporta un uso habitual del vehículo, frente
a un 70.3% que no lo utiliza de forma regular.
3.4 Justificación del modelo econométrico
Dado que la variable dependiente de este estudio representa una escala ordinal de
disposición hacia la contratación de un seguro vehicular, se optó por utilizar un
modelo de regresión logística ordenada (ologit). Esta técnica permite estimar la probabilidad
de pertenencia a cada una de las categorías de la variable dependiente, considerando
que estas poseen un orden implícito, pero no una distancia numérica constante entre
ellas.
El modelo logit ordenado es especialmente adecuado cuando se busca explicar decisiones
o actitudes que se distribuyen en niveles jerárquicos de intensidad, como es el caso
de la disposición declarada: desde quienes están totalmente dispuestos a contratar
un seguro hasta quienes expresan su negativa. A diferencia de modelos lineales o logit
multinomial, el ologit aprovecha la estructura ordinal del dato sin asumir una escala
de intervalos equidistantes.
En este estudio se asume que existe una variable latente continua que refleja el nivel
de disposición a contratar un seguro, y que dicha variable se segmenta en categorías
observables mediante puntos de corte estimados por el modelo. Cada una de las variables
independientes se asocia a esta variable latente a través de un coeficiente que indica
la dirección e intensidad del efecto.
El uso de este modelo también permite la obtención de efectos marginales, los cuales
se utilizaron posteriormente para interpretar los cambios en la probabilidad de estar
en la categoría más alta de disposición, a partir de modificaciones en las variables
explicativas.
Para la estimación se utilizó el procedimiento estándar de máxima verosimilitud. La
elección de esta estrategia metodológica responde tanto a la naturaleza ordinal de
la variable dependiente como al objetivo analítico del estudio: identificar cuáles
factores, especialmente relacionados con la percepción de inseguridad, influyen en
la intención declarada de contratar un seguro vehicular.
Es importante señalar que, por razones de parsimonia y siguiendo prácticas comunes
en la literatura empírica, algunas variables ordinales (como percepciones de inseguridad
y nivel de ingreso) y la variable de escolaridad se incorporaron al modelo tratándolas
como continuas. Esta decisión facilita la interpretación y la parsimonia del modelo,
aunque supone asumir que las distancias entre categorías son aproximadamente equidistantes,
lo cual puede no cumplirse estrictamente. Tal tratamiento ha sido empleado en diversos
estudios donde las escalas ordinales (particularmente tipo Likert) se aproximan a
intervalares cuando se busca capturar tendencias generales (Johnson y Creech, 1983; Ferrer-i-Carbonell y Frijters, 2004; Long y Freese, 2014). Reconocemos esta limitación y, por ello, se discute explícitamente en la sección
de límites y futuras líneas de investigación.
3.5 Especificación del modelo
El modelo logit ordenado parte del supuesto de que existe una variable latente continua
y∗ no observable directamente, que representa el nivel de disposición de una persona
a contratar un seguro vehicular. Esta variable se relaciona linealmente con un conjunto
de variables explicativas X, a través del siguiente modelo:
Donde, x es el vector renglón de variables independientes sin constante (la constante
se absorbe en los puntos de corte),β es el vector de parámetros a estimar, ε es el
término de error, que se asume con distribución logística estándar.
El valor observado de la variable dependiente ordinal y se define en función de umbrales
o puntos de corte μ1, μ2, tales que:
En este caso particular, y toma tres posibles valores ordenados:
(1) totalmente dispuesto(a),
(2) dispuesto(a) pero sin plan concreto,
(3) no piensa contratar.
El propósito central del modelo es estimar la probabilidad de que un individuo se
ubique en cada una de estas categorías, condicionada a sus características sociodemográficas
y percepciones reportadas.
El modelo estima los coeficientes β junto con los puntos de corte μ1 y μ2 que determinan los límites entre categorías.
Las probabilidades condicionales de cada categoría, condicionadas en x, se expresan
como:
Donde Λ (z) = 1/(1+ e-z) es la función logística acumulada.
Adicionalmente, se calcularon efectos marginales promedio para cada una de las variables
explicativas, con el objetivo de interpretar el impacto sustantivo de los cambios
en las covariables sobre la probabilidad de encontrarse en la categoría más favorable
de disposición (es decir, estar totalmente dispuesto a contratar un seguro). Esta
técnica permite traducir los coeficientes estimados del modelo en variaciones concretas
de probabilidad, facilitando la interpretación de los resultados desde una perspectiva
práctica y aplicada.
Desde el punto de vista analítico, los efectos marginales en un modelo logit ordenado
se derivan de la función de probabilidad acumulada. Para una variable continua xj, el efecto marginal sobre la probabilidad de observar la categoría y=k se expresa
como:
Donde f (●) es la función de densidad logística estándar, con μ0≡ -∞ y μ3≡ +∞. Para covariables categóricas (dummies), los efectos marginales corresponden
a cambios discretos en las probabilidades al pasar de la categoría de referencia a
la categoría de interés.
Las variables de ingreso y escolaridad fueron tratadas como ordinales continuas bajo
el supuesto de intervalos equidistantes, siguiendo una práctica común en la literatura
aplicada (Agresti, 2010; Browne & Hoyt, 2000; Cameron & Trivedi, 2022). Esta decisión responde a criterios de parsimonia y potencia estadística, dado que
el uso de variables indicadoras hubiera incrementado considerablemente el número de
parámetros a estimar, reduciendo grados de libertad y complicando la interpretación.
Reconocemos que esta aproximación constituye una simplificación metodológica; futuros
estudios con muestras más amplias podrían explorar especificaciones alternativas con
variables indicadoras.
Asimismo, se verificó el supuesto de varianza constante mediante un modelo logit ordenado
heterocedástico (Williams, 2010). El contraste mostró un mejor ajuste de dicha especificación, lo que indica que
algunas covariables pueden estar asociadas a varianzas distintas en el término de
error. No obstante, los resultados centrales del análisis -los efectos de la percepción
de inseguridad y del ingreso- se mantuvieron estables en cuanto a dirección y significancia.
Por motivos de parsimonia y claridad interpretativa, se reportan aquí los resultados
del logit ordenado, reconociendo la heterocedasticidad como una limitación del estudio.
3.6 Depuración y modelo reducido
La construcción del modelo econométrico final implicó un proceso de depuración progresiva
que buscó maximizar la claridad interpretativa sin sacrificar la robustez del análisis.
En una primera etapa, se estimó un modelo completo que incluía todas las variables
consideradas conceptualmente relevantes: percepción de inseguridad en distintos espacios,
experiencia con el delito, características sociodemográficas y uso del vehículo. Esta
versión inicial permitió identificar aquellas variables que no aportaban significativamente
al modelo, ya sea por su falta de significancia estadística o por su escasa coherencia
con la lógica explicativa central.
Con base en los resultados del modelo completo y siguiendo el principio de parsimonia,
se procedió a estimar una versión reducida, conservando únicamente aquellas variables
que resultaron estadísticamente significativas y que mantuvieron sentido teórico en
la explicación del fenómeno. El modelo reducido final incluyó dimensiones de percepción
de inseguridad (transporte público, hogar y calles oscuras), ingreso, edad y género.
La inclusión de género responde a su relevancia en la literatura sobre demanda de
seguros, donde constituye un factor de control necesario para descartar diferencias
sistemáticas entre grupos.
Esta estrategia permitió fortalecer la consistencia interna del modelo, evitar sobreajuste
y mejorar la interpretación sustantiva de los resultados. Cabe destacar que, en ambos
modelos, se mantuvo la misma especificación funcional y se utilizó el mismo conjunto
de categorías para la variable dependiente, lo que garantiza comparabilidad entre
ambas estimaciones. El modelo reducido constituye así una representación más parsimoniosa,
pero metodológicamente sólida, de los factores que explican la disposición declarada
a contratar un seguro vehicular en contextos de inseguridad percibida. Esta estrategia
de depuración responde al principio de parsimonia, ampliamente recomendado en la literatura
econométrica como criterio deseable en la selección de modelos (Hosmer et al., 2013). Reducir la especificación a un conjunto de variables significativas y conceptualmente
sólidas permite mejorar la interpretación sin comprometer la validez del modelo estimado.
4. Resultados
El análisis de los resultados se presenta en cinco etapas, comenzando con la estimación
del modelo completo y su posterior depuración, seguida de la interpretación sustantiva
a partir de los efectos marginales y su representación gráfica. Esta estructura busca
no sólo mostrar la validez estadística de los hallazgos, sino también resaltar su
relevancia práctica en el contexto de decisiones de aseguramiento vehicular en entornos
de inseguridad percibida.
4.1 Modelo completo: presentación e interpretación
La primera estimación se realizó mediante un modelo logit ordenado que incluyó todas
las variables consideradas conceptualmente relevantes. El modelo mostró significancia
global LR χ2 =61.10;p<0.001 , con un log likelihood de −415.45 y un Pseudo R2 de 0.0685, lo que confirma su validez estadística general, aunque con un poder explicativo
moderado.
Entre las variables con coeficientes significativos destacan la percepción de inseguridad
en el transporte público (coeficiente negativo, p<0.01), la percepción de inseguridad
en el hogar (coeficiente positivo, p<0.05), la inseguridad al transitar por calles
oscuras (coeficiente negativo, p<0.05), el nivel educativo (coeficiente negativo,
p<0.05) y el ingreso mensual (coeficiente negativo, p<0.01). Estos resultados sugieren
que la disposición a contratar un seguro vehicular aumenta cuando la persona percibe
mayor riesgo en su entorno inmediato -en particular en el transporte público y en
el hogar-, mientras que los individuos con mayor escolaridad o con mayores ingresos
muestran menor disposición, lo cual puede asociarse a un manejo distinto del riesgo
financiero.
Dos variables adicionales presentaron efectos cercanos a los niveles convencionales
de significancia: la edad (coeficiente negativo, p≈0.10) y la ocupación (coeficiente
positivo, p≈0.09). Estos resultados se interpretan con cautela, pero apuntan a que
las personas más jóvenes y quienes se desempeñan en ciertas ocupaciones pueden presentar
una disposición diferenciada hacia el seguro vehicular.
En contraste, variables como género, percepción de inseguridad en espacios públicos,
experiencia delictiva directa o cercana y otros entornos de conducción (zonas delictivas,
vías aisladas o áreas de robo de vehículos) no mostraron efectos estadísticamente
significativos. La inclusión inicial de estas variables permitió sin embargo constatar
su baja contribución explicativa y facilitó la depuración posterior del modelo.
Cabe destacar que el modelo completo, aun con limitaciones de significancia individual
en varias variables, cumplió una función metodológica importante: sirvió como punto
de partida para identificar patrones generales, evaluar la consistencia de los signos
esperados y contrastar el comportamiento de las covariables antes de decidir su exclusión.
Esta etapa inicial permitió también verificar la estabilidad de los coeficientes más
robustos y preparar el camino para una especificación más clara y centrada en los
efectos sustantivos más relevantes.
Finalmente, se verificaron dos supuestos fundamentales del modelo. La prueba de razones
de verosimilitud para evaluar la independencia proporcional arrojó un valor de chi-cuadrada
de 29.08 (p=0.0647), lo que no permite rechazar dicho supuesto al nivel del 5% de
significancia. Asimismo, los factores de inflación de varianza (VIF) estimados sobre
una regresión auxiliar mostraron valores inferiores a 2.1 en todos los casos, con
un VIF promedio de 1.42, descartando problemas de multicolinealidad. Estos resultados
confirman la pertinencia del logit ordenado para captar las relaciones principales
entre percepción de inseguridad y disposición a contratar un seguro vehicular, pero
deben interpretarse considerando la limitación asociada a la heterocedasticidad identificada
en secciones previas.
4.2 Modelo reducido: depuración y validación final
Tras estimar el modelo completo, se procedió a una depuración sistemática orientada
a maximizar la parsimonia sin comprometer la validez estadística ni la interpretación
sustantiva. El criterio rector fue eliminar aquellas variables que, además de carecer
de significancia estadística individual, no aportaban mejoras sustanciales al ajuste
global ni modificaban la dirección de los efectos centrales observados. Este proceso
no fue meramente mecánico, sino guiado por el principio de coherencia conceptual y
robustez empírica.
El modelo reducido final, estimado con 540 observaciones, muestra significancia global
(LRχ2=53.09; p<0.001), un log likelihood de −466.65 y un Pseudo R2 de 0.0538. En esta versión se conservaron las variables que presentaron efectos consistentes
en la especificación completa, junto con aquellas de importancia sustantiva en la
literatura sobre demanda de seguros. Los resultados de los coeficientes obtenidos
del modelo reducido se muestran en la Tabla 5.
Tabla 5
Resultados de estimación del modelo logit ordenado reducido
|
Variable
|
Coeficiente
|
Error estándar
|
p-valor
|
|
Inseguridad en transporte público (inseg_trans)
|
-0.2618
|
0.0966
|
0.007
|
|
Inseguridad en el hogar (inseg_hogar)
|
+0.2436
|
0.0767
|
0.001
|
|
Inseguridad calles oscuras (inseg_calles_osc)
|
-0.1037
|
0.0864
|
0.230
|
|
Escolaridad (escolaridad)
|
-0.1440
|
0.0638
|
0.024
|
|
Ingreso (ingreso)
|
-0.2294
|
0.0694
|
0.001
|
|
Edad (edad)
|
-0.0158
|
0.0077
|
0.039
|
|
Género
|
+0.2216
|
0.1680
|
0.187
|
|
Ocupación (ocup)
|
+0.0797
|
0.0449
|
0.076
|
|
Cortes del modelo:
|
|
cut1 = -1.7779 (SE = 0.5995)>
|
|
cut2 = +0.0405 (SE = 0.5974)
|
Los resultados indican que la inseguridad percibida en el transporte público ejerce
un efecto negativo sobre la disposición a contratar un seguro (p<0.01), mientras que
la inseguridad en el hogar mantiene un efecto positivo (p<0.01). La escolaridad muestra
un efecto negativo y significativo (p<0.05), lo que sugiere que mayores niveles educativos
se asocian con una menor disposición a contratar seguros, posiblemente por la búsqueda
de alternativas financieras o estrategias distintas de gestión del riesgo. La edad
presenta un efecto negativo (p<0.05), indicando que las personas más jóvenes tienden
a mostrar mayor disposición relativa. El ingreso conserva un efecto negativo y altamente
significativo (p<0.01), lo cual refuerza la evidencia de que los individuos con mayores
recursos económicos pueden valorar de forma diferente la contratación de un seguro
vehicular.
En contraste, la variable ocupación presenta un coeficiente positivo y cercano al
umbral de significancia (p≈0.07), por lo que se interpreta como un posible efecto
marginal que requiere mayor exploración en futuras investigaciones. La inseguridad
en calles oscuras no alcanza significancia estadística en esta especificación (p≈0.23),
aunque se conserva por consistencia teórica y comparabilidad con el modelo completo.
Finalmente, la variable género se mantiene como covariable de control, en línea con
la literatura que destaca su relevancia en la demanda de seguros; sin embargo, ninguno
de sus coeficientes resultó estadísticamente significativo en esta muestra.
En suma, el modelo reducido preserva los hallazgos centrales del análisis y mejora
la claridad interpretativa al concentrarse en un conjunto de factores robustos, al
tiempo que incorpora variables de control pertinentes. Esta especificación parsimoniosa
constituye una base sólida para interpretar los determinantes de la disposición a
contratar seguros vehiculares en contextos de inseguridad percibida.
4.3 Efectos marginales: interpretación sustantiva de los resultados
Para complementar la estimación del modelo reducido y facilitar una interpretación
más sustantiva, se calcularon los efectos marginales promedio (average marginal effects,
AMEs) para las tres categorías de la variable dependiente. En la Tabla 6 se reportan los AMEs de las variables que resultaron estadísticamente significativas
en el modelo reducido, además de la ocupación que se mantuvo como efecto borderline.
Los AMEs de covariables sin significancia estadística no se presentan, dado que su
interpretación carecería de sustento empírico.
Tabla 6
Efectos marginales promedio (AMEs) del modelo reducido
|
Variable
|
AME y=1 (Tot. dispuesto)
|
AME y=2 (Disp. sin plan)
|
AME y=3 (No contratar)
|
|
Inseg. transporte
|
+0.059***
|
−0.034***
|
−0.025***
|
|
Inseg. hogar
|
−0.054***
|
+0.031***
|
+0.023***
|
|
Escolaridad
|
+0.032**
|
−0.018**
|
−0.013**
|
|
Ocupación
|
−0.018*
|
+0.010*
|
+0.008*
|
|
Edad
|
+0.003**
|
−0.002**
|
−0.002**
|
|
Ingreso
|
+0.050***
|
−0.029***
|
−0.022***
|
|
Nota: Significancia estadística: *** p<0.01, ** p<0.05, * p<0.10. AMEs estimados con
540 observaciones.
|
Por otro lado, la Figura 1 complementa la Tabla 6 al presentar de manera gráfica los AMEs junto con sus intervalos de confianza al
95%. Esta visualización facilita la interpretación intuitiva de la magnitud y dirección
de los efectos, confirmando que tanto las percepciones de inseguridad como los factores
sociodemográficos son determinantes clave en la disposición a contratar un seguro
vehicular.
Figura 1
Efectos marginales promedio (AME) de las variables explicativas sobre la disposición
a contratar un seguro vehicular, con intervalos de confianza al 95%.

Fuente: elaboración propia con base en la encuesta aplicada.
Los resultados permiten detallar de manera clara el papel de cada variable significativa.
En primer lugar, la percepción de inseguridad en el transporte público muestra un
efecto positivo sustantivo: un incremento en esta percepción eleva en promedio 5.9
puntos porcentuales la probabilidad de estar totalmente dispuesto a contratar un seguro,
mientras reduce las probabilidades de indecisión y de rechazo. Esto indica que quienes
sienten mayor vulnerabilidad en el transporte tienden a valorar más los mecanismos
de protección patrimonial.
Por el contrario, la inseguridad en el hogar actúa en dirección opuesta. Un aumento
en esta percepción disminuye en 5.4 puntos porcentuales la probabilidad de máxima
disposición y eleva tanto la indecisión como el rechazo. Este hallazgo sugiere que
cuando la inseguridad se asocia a un espacio íntimo y cotidiano, puede generar desconfianza
o priorización de otras estrategias de protección distintas al seguro vehicular.
El nivel educativo se relaciona positivamente con la disposición plena: cada incremento
en la categoría educativa eleva la probabilidad de máxima disposición en 3.2 puntos
porcentuales, reduciendo las probabilidades de indecisión y rechazo. Esto puede interpretarse
como un reflejo de la mayor comprensión del valor preventivo del seguro y de una mejor
capacidad de planificación entre quienes alcanzan niveles más altos de escolaridad.
De forma similar, el ingreso mensual personal constituye uno de los determinantes
más robustos. Cada categoría adicional de ingreso aumenta en 5.0 puntos porcentuales
la probabilidad de disposición plena, disminuyendo la indecisión y el rechazo. El
hallazgo confirma que la capacidad económica es un factor decisivo en la adopción
de seguros, ya que facilita la percepción del seguro como una inversión viable y no
como un gasto prescindible.
La edad también muestra un efecto positivo, aunque más moderado: cada año adicional
incrementa en 0.3 puntos porcentuales la probabilidad de máxima disposición y reduce
las demás categorías. Esta tendencia sugiere que las etapas más avanzadas de la vida
se asocian con mayor aversión al riesgo o mayor conciencia de la necesidad de protección.
Finalmente, la ocupación aparece como un efecto borderline: si bien sus AMEs no alcanzan
plena significancia en todos los casos, la dirección de los resultados indica que
ciertas ocupaciones pueden aumentar la probabilidad de rechazo o indecisión, mientras
que otras favorecen la disposición plena. Aunque este hallazgo debe interpretarse
con cautela, sugiere la importancia de considerar la heterogeneidad ocupacional en
futuros análisis.
5. Discusión
Los resultados obtenidos en este estudio permiten observar con claridad cómo ciertas
percepciones de inseguridad influyen de manera significativa en la disposición a contratar
un seguro vehicular. Si bien los factores económicos y demográficos influyen en la
decisión de asegurarse, los resultados también apuntan a un papel relevante -aunque
más acotado- de ciertas percepciones subjetivas del entorno, lo que sugiere una dimensión
preventiva que no puede ignorarse del todo. Esta sección examina los principales hallazgos
desde una perspectiva interpretativa, considerando tanto sus implicaciones teóricas
como prácticas.
5.1 Relevancia de los hallazgos en torno a la percepción de inseguridad
Uno de los hallazgos más consistentes del modelo reducido es que la percepción de
inseguridad en el transporte público está significativamente asociada con una mayor
disposición a contratar un seguro vehicular. Este resultado es compatible con un marco
conductual donde el riesgo percibido genera respuestas preventivas por parte del individuo.
En contextos urbanos donde los desplazamientos cotidianos implican cierto grado de
exposición al delito o al peligro, la contratación de seguros puede ser percibida
como un mecanismo de protección racional. Este hallazgo es congruente con estudios
sobre percepción de riesgo que destacan cómo las emociones y juicios subjetivos afectan
las decisiones en contextos de incertidumbre (Slovic, 1987).
En contraste, la percepción de inseguridad en el hogar se asocia con una menor probabilidad
de ubicarse en la categoría de máxima disposición y con un aumento de la indecisión
o el rechazo. Este patrón sugiere que, cuando la inseguridad se experimenta en el
espacio doméstico, los individuos pueden priorizar otras medidas de protección o posponer
decisiones de aseguramiento vehicular.
Aunque la variable vinculada a calles con poca iluminación no fue significativa al
95%, su signo es coherente con la hipótesis de que mayor exposición percibida al riesgo
vial tendería a modificar la disposición; no obstante, la evidencia estadística no
permite afirmaciones concluyentes en este caso. En conjunto, estos hallazgos sugieren
que las percepciones de inseguridad tienen efectos tangibles sobre la intención de
compra, no sólo como manifestaciones de miedo, sino como catalizadores de decisiones
económicas orientadas a la mitigación del riesgo.
Desde una perspectiva aplicada, los resultados abren una oportunidad concreta para
el diseño de estrategias comerciales más efectivas. La evidencia sugiere que segmentos
de la población con percepciones elevadas de inseguridad -especialmente en el transporte
público y, en sentido opuesto, considerando los efectos observados en el entorno del
hogar- presentan una modificación sistemática en su disposición a contratar seguros.
Esta información podría aprovecharse por parte de aseguradoras y agentes de ventas
para ajustar sus mensajes de promoción, enfatizando el seguro como una herramienta
de protección frente a un entorno percibido como riesgoso. Además, la inclusión de
preguntas relacionadas con inseguridad percibida en los procesos de prospección comercial
podría servir como indicador indirecto de interés potencial en los productos de seguros.
La utilización de AMEs ofrece, en este sentido, una métrica directamente interpretable
para perfilar y priorizar segmentos.
Aunque este estudio no se basa en un modelo teórico formal sobre comportamiento del
consumidor ante el riesgo, los hallazgos invitan a considerar con mayor atención la
dimensión perceptiva del entorno en el análisis de decisiones financieras personales.
En particular, la inclusión de variables de percepción de inseguridad podría enriquecer
futuros marcos teóricos que integren componentes conductuales, como los modelos de
economía del comportamiento o teorías de acción racional con información incompleta.
En esta línea, autores como Thaler y Sunstein (2008) han argumentado que los sesgos de percepción y los entornos de decisión (“nudges”)
pueden tener un impacto sustancial en las decisiones financieras cotidianas. No se
propone una generalización apresurada, pero sí una apertura a líneas de investigación
que combinen estructuras clásicas de análisis económico con elementos contextuales
percibidos por el individuo.
5.2 Importancia de factores sociodemográficos
Más allá de las percepciones de inseguridad, el análisis de los factores sociodemográficos
revela relaciones sistemáticas entre ciertas características personales y la disposición
a contratar un seguro vehicular. Tal como se observó en los modelos estimados, las
variables relacionadas con ingreso, escolaridad y edad resultaron significativas en
la explicación de dicha disposición.
En primer lugar, el nivel de ingreso mensual muestra un efecto marginal negativo y
estadísticamente significativo sobre la probabilidad de no estar dispuesto a contratar
un seguro, lo que implica que a medida que aumenta el nivel de ingresos, se incrementa
la probabilidad de estar totalmente dispuesto a contratarlo. Esto es consistente con
el carácter de bien normal del seguro: a mayor capacidad de pago, mayor propensión
a contratar productos de protección patrimonial. Desde una perspectiva práctica, estos
resultados sugieren que las estrategias de marketing deben considerar con precisión
los segmentos por nivel de ingreso, no sólo para ajustar precios, sino para adaptar
los argumentos de valor y las formas de comunicación.
El nivel educativo también se muestra como un determinante relevante. Los efectos
marginales indican que mayores niveles de escolaridad se asocian con una mayor disposición
a contratar seguros, lo que podría estar vinculado a una mayor comprensión de los
beneficios asociados o a una actitud más prevenida frente a riesgos financieros. Este
hallazgo coincide con literatura previa que relaciona la educación con una mayor planificación
financiera y predisposición a cubrirse ante imprevistos (Lusardi & Mitchell, 2014).
Finalmente, la edad presenta igualmente un efecto significativo: a mayor edad, mayor
probabilidad de estar totalmente dispuesto a contratar un seguro vehicular, posiblemente
porque han acumulado mayor patrimonio o experiencia frente a riesgos. Este resultado
permite a las compañías aseguradoras pensar en estrategias de comunicación diferenciadas
según la etapa del ciclo de vida, incorporando elementos de confianza, experiencia
o estabilidad en sus mensajes.
En conjunto, estos factores reafirman que las decisiones en torno al seguro vehicular
están influenciadas tanto por condiciones objetivas (ingreso, edad, educación), como
por percepciones subjetivas (inseguridad), y que su análisis conjunto permite comprender
mejor los perfiles de quienes están más propensos a contratar este tipo de productos.
5.3 Comprendiendo las motivaciones para contratar un seguro vehicular
Uno de los aportes más reveladores de este estudio ha sido iluminar cómo la decisión
de contratar un seguro no puede explicarse únicamente desde factores económicos o
sociodemográficos. Al introducir variables de percepción de inseguridad, se pone en
evidencia que el comportamiento de aseguramiento vehicular también responde a mecanismos
de protección más amplios, donde las personas intentan construir barreras frente a
amenazas percibidas en su entorno.
Los resultados del modelo reducido muestran que, incluso al controlar por ingreso,
edad y escolaridad, las percepciones de inseguridad en el transporte público y en
el hogar mantienen un efecto significativo sobre la disposición a contratar un seguro,
acompañadas de la influencia de la escolaridad y la edad. Los efectos marginales calculados
confirman que estos factores generan variaciones sustantivas en la probabilidad de
estar totalmente dispuesto a contratar un seguro, lo que sugiere que, más allá de
los recursos disponibles, hay una dimensión psicológica que impulsa a ciertos individuos
a buscar protección financiera frente al riesgo cotidiano. El seguro, en este sentido,
se configura no sólo como un producto financiero, sino como un instrumento de contención
ante un entorno incierto.
Este hallazgo aporta una perspectiva distinta al entendimiento de la demanda de seguros
en contextos urbanos de alta percepción de inseguridad. A diferencia de enfoques que
asumen decisiones racionales puramente basadas en costo-beneficio, los resultados
evidencian que tanto las emociones como la experiencia subjetiva del entorno tienen
un papel activo en la decisión. En este punto, el trabajo de Loewenstein et al. (2001) resulta relevante al destacar cómo las respuestas afectivas influyen en la toma de
decisiones en escenarios de riesgo, ampliando el marco explicativo más allá de la
racionalidad instrumental. Más recientemente, Liu y Zhu (2022) subrayan cómo las percepciones de riesgo moldean la aceptación de contratos de seguros,
destacando la necesidad de enfoques sensibles a las emociones y vulnerabilidades percibidas
en contextos urbanos.
Desde esta óptica, comprender las motivaciones para contratar un seguro implica reconocer
el carácter multifacético de la decisión: es una respuesta económica, sí, pero también
emocional, contextual y anticipatoria. Este enfoque abre la puerta a un diseño más
empático de productos financieros, donde las aseguradoras no sólo comuniquen coberturas
y precios, sino que logren conectar con los miedos y aspiraciones de protección de
sus potenciales clientes.
5.4 Implicaciones para las aseguradoras y el diseño de estrategias comerciales
Los hallazgos de este estudio ofrecen pistas concretas para repensar las estrategias
comerciales de las aseguradoras en México. El hecho de que variables como la percepción
de inseguridad en el transporte público y en el hogar, así como factores sociodemográficos
como el ingreso, la escolaridad y la edad influyan significativamente en la disposición
a contratar un seguro vehicular sugiere que las compañías no pueden seguir apelando
a un cliente promedio genérico. En cambio, deben asumir un enfoque segmentado, sensible
a los factores psicosociales y al contexto urbano en el que se construye la decisión
de compra.
Primero, las estrategias de comunicación deberían adaptarse a segmentos específicos
que experimentan altos niveles de percepción de inseguridad. Los resultados sugieren
que hay una oportunidad de conectar con estos consumidores desde la promesa de protección
ante riesgos difusos, más allá de los beneficios financieros convencionales. La narrativa
comercial podría transitar desde “proteja su auto” hacia “protéjase usted y su entorno
ante lo inesperado”.
En segundo lugar, los hallazgos abren la posibilidad de revisar la estructura misma
de los productos. Las aseguradoras podrían explorar seguros con características más
flexibles, adaptadas a perfiles sociodemográficos específicos (por ejemplo, jóvenes
con bajo ingreso o adultos mayores con alta percepción de riesgo en el hogar), sin
que eso implique una disminución en la rentabilidad. Este enfoque podría contribuir
a disminuir la brecha de aseguramiento vehicular en el país.
Adicionalmente, existe espacio para innovaciones en el acompañamiento post-venta y
la construcción de confianza. En contextos de inseguridad, el servicio al cliente
adquiere una nueva dimensión: no sólo como soporte, sino como dispositivo de contención
emocional. Programas de seguimiento, canales de atención empáticos y una mayor transparencia
en la comunicación podrían reforzar la fidelización en sectores particularmente vulnerables.
Por último, los agentes de seguros y gerentes de ventas podrían beneficiarse de formación
específica en aspectos conductuales y emocionales del cliente, más allá del perfilamiento
tradicional. Este giro podría fortalecer las capacidades de intermediación y aumentar
la efectividad en la conversión de intención en contratación efectiva.
En conjunto, los resultados de este estudio sugieren que el mercado de seguros vehiculares
en México requiere un replanteamiento que incorpore, desde el diseño de producto hasta
la ejecución comercial, una visión más humana, sensible al contexto urbano y a las
emociones que moldean las decisiones de protección individual.
5.5 Límites del estudio y futuras líneas de investigación
Aunque este estudio ofrece aportes sustantivos al entendimiento de los factores que
explican la disposición a contratar un seguro vehicular en contextos urbanos marcados
por la inseguridad, es importante reconocer sus límites.
En primer lugar, el análisis se basa en datos de corte transversal, lo que impide
establecer relaciones causales definitivas (Rothman, 2012). Si bien los resultados permiten identificar asociaciones estadísticamente significativas,
no es posible determinar con certeza la direccionalidad de los efectos. Futuros estudios
podrían considerar diseños longitudinales que permitan observar cambios en el tiempo
y evaluar dinámicas de contratación ante variaciones en el contexto de inseguridad.
En segundo lugar, si bien se ha incorporado un conjunto amplio de variables perceptuales,
sociodemográficas y de comportamiento, persisten dimensiones no capturadas por el
modelo, como el historial previo de aseguramiento, la experiencia directa con siniestros
o la confianza institucional en las aseguradoras (You y Kousky, 2023). Incluir estas variables podría enriquecer el modelo explicativo y ofrecer una imagen
más integral del proceso de decisión.
En tercer lugar, debe señalarse que algunas variables ordinales -en particular ingreso
y escolaridad- fueron tratadas como continuas bajo el supuesto de intervalos equidistantes.
Esta aproximación, aunque común en la literatura aplicada (Agresti, 2010; Cameron y Trivedi, 2022), constituye una simplificación metodológica que puede no captar heterogeneidades
entre categorías específicas. Futuras investigaciones con muestras más amplias podrían
explorar especificaciones alternativas mediante variables indicadoras (dummies).
Asimismo, las pruebas diagnósticas sugirieron la presencia de heterocedasticidad en
el modelo, lo que implica que la varianza del término de error no es constante entre
observaciones. Aunque esta característica no invalida los hallazgos principales, sí
representa un área de mejora metodológica. En adelante, podrían aplicarse modelos
logit ordenados heterocedásticos, logit ordenados generalizados u otras extensiones
flexibles que permitan evaluar de manera más precisa la robustez de los efectos estimados.
También debe considerarse que los datos fueron recolectados en diversas ciudades del
país, aunque con una distribución geográfica dispersa, lo que limita la generalización
de los hallazgos a otras regiones del país. A ello se suma que la muestra fue de carácter
no probabilístico, lo cual refuerza la necesidad de cautela en la extrapolación de
los resultados. Sería deseable replicar este estudio en contextos urbanos con diferentes
niveles de inseguridad, así como en zonas rurales, para explorar posibles heterogeneidades
territoriales.
Finalmente, si bien el modelo logit ordenado ha demostrado ser una herramienta adecuada,
futuras investigaciones podrían explorar modelos alternativos que capturen posibles
no linealidades o efectos de interacción entre variables. La aplicación de modelos
mixtos, multinivel o incluso enfoques cualitativos podría complementar los hallazgos
aquí reportados.
Adicionalmente, resulta pertinente señalar que este estudio se basó en un cuestionario
diseñado ex profeso con fines exploratorios. En futuras investigaciones, una línea
relevante será la articulación con encuestas nacionales como ENVIPE, ENIF, ENDUTIH
o ENSU del INEGI, lo cual permitiría ampliar la representatividad, fortalecer la robustez
estadística de los hallazgos y facilitar la comparación con tendencias nacionales
sobre percepción de inseguridad y cultura de aseguramiento.
Estas líneas no sólo permitirían robustecer el aparato explicativo, sino también acercar
el conocimiento académico a las necesidades prácticas de los actores que intervienen
en el mercado de seguros vehiculares en contextos de riesgo.
6. Conclusiones
Este estudio aporta evidencia empírica sobre cómo la percepción de inseguridad influye
en la disposición a contratar un seguro vehicular en el contexto urbano mexicano.
A partir de un análisis cuantitativo riguroso, se demuestra que factores como la percepción
de inseguridad en el transporte público y en el hogar, así como ciertas variables
sociodemográficas como el ingreso, la escolaridad y la edad, se asocian significativamente
con una mayor disposición declarada a contratar un seguro.
El hallazgo más consistente se relaciona con la inseguridad percibida en el transporte
público, la cual opera como un catalizador de la intención de aseguramiento, incluso
entre quienes no utilizan este medio de transporte de forma regular. Esta dimensión
subjetiva del riesgo aporta una lectura distinta del mercado de seguros: no basta
con considerar características económicas o patrimoniales, sino que también es necesario
incorporar variables relacionadas con el entorno y las emociones vinculadas a la seguridad
personal.
La evidencia también permite matizar ciertas suposiciones clásicas. Por ejemplo, aunque
se confirma que mayores ingresos y niveles educativos incrementan la disposición a
contratar, estos efectos no operan de forma lineal ni excluyente. La percepción de
riesgo compensa en parte las barreras económicas, lo que sugiere que el temor a la
vulnerabilidad puede generar demanda incluso en segmentos de menor capacidad adquisitiva.
En términos metodológicos, los hallazgos se interpretan en el marco de un modelo logit
ordenado que, aunque parsimonioso, reconoce limitaciones asociadas a la naturaleza
transversal de los datos y a la simplificación de algunas variables ordinales. Esta
cautela no resta validez a los resultados, sino que subraya la necesidad de considerarlos
como un aporte robusto pero perfectible.
Desde una perspectiva de política pública y de mercado, estos hallazgos abren la puerta
a una segmentación más fina de los potenciales asegurados. La promoción del seguro
vehicular podría beneficiarse de mensajes que no sólo resalten la cobertura financiera,
sino que también conecten con las preocupaciones emocionales de seguridad y protección
en el entorno urbano.
En suma, el seguro vehicular no puede entenderse sólo como una decisión racional basada
en el patrimonio a proteger. Es, también, una herramienta de manejo emocional del
riesgo. Reconocer esta doble función no sólo enriquece la literatura académica, sino
que ofrece a las aseguradoras y a los responsables de política pública insumos prácticos
para avanzar hacia estrategias de diseño y promoción más efectivas, con beneficios
tanto para la inclusión financiera como para la estabilidad de los hogares mexicanos
frente a contextos de incertidumbre.