1. Introducción
Eppur si muove
Ante la ausencia de las espectaculares tasas de crecimiento de la posguerra, deben
revisarse las teorías seminales que plantean que la movilidad social se incrementa
con la expansión de la economía y el proceso de industrialización, a la luz de la
información más reciente. La evidencia empírica apunta a que los países con las tasas
de crecimiento más bajas tienen condiciones estructurales que propician en mayor medida
la igualdad de oportunidades, en comparación con los países que poseen las tasas de
crecimiento más altas. El comportamiento descrito cuestiona las teorías clásicas sobre
la relación directa o creciente entre crecimiento económico y movilidad social, por
lo que el objetivo de la presente investigación es hallar una explicación de por qué
los países con bajo crecimiento tienen indicadores más altos de movilidad que los
países con tasas de crecimiento más altas.
El análisis se desarrolla bajo el enfoque de movilidad socioeconómica1, eficiencia económica y desigualdad (Breen, 1997) añadiendo el ingreso como variable explicativa. El nivel del ingreso de los países
es relevante como fuente de financiamiento que permite promover, hasta cierto punto,
la igualdad de oportunidades porque es un recurso que permite a las naciones costear
instituciones nuevas, otorga un margen de maniobra a los gobiernos para aplicar reformas
a los mecanismos de distribución de recompensas, solventa la instauración de leyes
que salvaguardan el bienestar de la población y respalda una serie de transferencias
monetarias y no-monetarias a la población vulnerable.
A través de un modelo econométrico estimado por el método de mínimos cuadrados ordinarios
los hallazgos señalan que, además de la influencia estadísticamente significativa
del ingreso, hay un umbral temporal para que el crecimiento económico refleje su influencia
sobre el nivel de movilidad. Por otra parte, se identifica que la trayectoria del
grado de movilidad social a lo largo de la senda de crecimiento tiene forma de U invertida,
lo que explica por qué la relación entre movilidad social y crecimiento económico
no refleja el comportamiento descrito por las teorías seminales del siglo pasado.
Otro hallazgo relevante es el patrón que se identifica debajo de la curva de movilidad:
los países que se ubican a la izquierda del máximo de la curva se caracterizan por
tener tasas de crecimiento inferiores, menor desigualdad y mayor ingreso que los países
que están a la derecha. Por último, se encuentra que el efecto del crecimiento económico
es prácticamente nulo ante el efecto de la desigualdad y el ingreso, por lo que una
medida para aumentar el grado de movilidad social debe ser integral y es necesario
considerar acciones que no sólo se enfoquen en promover el incremento del producto,
sino también en la implementación de políticas económicas para disminuir la desigualdad.
La relevancia de la investigación, el modelo econométrico y los hallazgos radica en
que pueden ser utilizados por los tomadores de decisiones sobre qué aspectos priorizar
y las medidas a implementar en caso de que el objetivo sea aumentar la movilidad socioeconómica.
Por ejemplo, haciendo uso de las estimaciones se puede anticipar el efecto sobre la
movilidad social de una política fiscal que tenga por objetivo disminuir la desigualdad
de la renta disponible o evaluar el resultado de implementar una política económica
enfocada en aumentar el nivel de crecimiento económico que involucre un aumento de
la desigualdad. Estas cuestiones son sumamente importantes ya que, finalmente, los
estudios de movilidad social forman parte del espectro de investigaciones que realizan
las ciencias sociales para contribuir en la instauración de un entorno de igualdad
de oportunidades que permita superar las condiciones de pobreza y precariedad que
enfrentan millones de personas diariamente.
La presente investigación se compone de cuatro secciones. En la primera parte se exponen
los antecedentes teóricos sobre la forma lineal o no-lineal de la relación crecimiento
económico-movilidad social y se expone la literatura que ha abordado la desigualdad
y el ingreso como variables que determinan el nivel de movilidad de una sociedad.
Cabe señalar que el principal insumo de información empírica utilizado en el análisis
es el Global Social Mobility Index (GSMI) diseñado por investigadores del Foro Económico Mundial [WEForum] (2020), el cual, en sentido estricto no es un indicador que evalúa las tasas de movilidad
social de los países, sino un índice que refleja el nivel de movilidad de los países
a través de la evaluación de los factores que contribuyen a la igualdad de oportunidades
y se traducen en resultados de movilidad social2.
En la segunda parte se exponen a detalle el método analítico, la descripción y estadísticos
descriptivos de las variables que se incluyen en el modelo econométrico estimado.
La tercera parte contiene la sección de resultados, los cuales se dividen de acuerdo
con los principales hallazgos: la interrelación entre las variables que componen el
modelo, la detección del umbral temporal por medio de la estimación y selección del
modelo econométrico, la identificación de la U invertida de la curva de movilidad
social y la estimación del nivel de movilidad en determinados escenarios de ingreso,
crecimiento y desigualdad. Por último, la cuarta sección contiene las conclusiones,
discusión y áreas de oportunidad para futuras investigaciones.
2. Marco teórico-referencial
2.1 La medición de la movilidad socioeconómica
Vélez-Grajales y Monroy-Gómez-Franco (2017:99) definen la movilidad social como los cambios que los individuos experimentan en su
condición socioeconómica, definida ésta ya sea en términos educativos, laborales o
de ingreso. Tradicionalmente el estudio de la movilidad social se realiza de acuerdo
con criterios basados en el tipo de flujo o desplazamiento del individuo entre los
estratos (movilidad total, absoluta o relativa), temporalidad (inter o intrageneracional),
dirección (vertical u horizontal), grado de desagregación (micro o macromovilidad),
intensidad (movilidad corta o larga) y naturaleza (movilidad económica, política,
ocupacional o educativa). No obstante, en años recientes han surgido análisis de la
movilidad social que no sólo se remontan a los tipos tradicionales de movilidad ocupacional,
económica y educativa, sino que exploran tipos emergentes de movilidad, como la movilidad
de la salud (De la Torre, 2020), movilidad de la inclusión financiera (Ceballos, 2012) y movilidad socioeconómica.
La movilidad socioeconómica se refiere a la integración de varios tipos de movilidad
en una sola unidad de medición, como por ejemplo el índice socioeconómico de Torche (2010) -que conjunta el estatus ocupacional y los activos del hogar- o el índice socioeconómico
empleado en el Informe de movilidad social en México 2019 (Orozco et al., 2019), que se compone del logro escolar y los activos económicos del hogar.
Entre los indicadores utilizados para evaluar la movilidad socioeconómica, recientemente
ha surgido una serie de análisis de macromovilidad que utilizan índices compuestos
a partir de indicadores de orden nacional, regional e institucional que conglomeran
una serie de indicadores, conocidos como factores de conversión o facilitadores de
movilidad, que hacen referencia a variables económicas, escolares, sociodemográficas,
de salud, laborales y tecnológicas, entre otras. Entre estos índices se encuentran
el Social Mobility Index en Gran Bretaña [SMI-UK] (Social Mobility Commission, 2017), Social Mobility Index (CollegeNet, 2024) y el Global Social Mobility Index [GSMI] del Foro Económico Mundial (WEForum, 2020), que ponderan datos como el porcentaje de jóvenes en situación de desnutrición,
el porcentaje de niños que no tienen escolaridad, el porcentaje de trabajadores en
empleo vulnerable, el porcentaje de población con cobertura de protección social,
la percepción de la corrupción, y el porcentaje de desempleo entre la fuerza laboral
con educación avanzada, entre otros indicadores.
En específico, en los índices que se exponen se deben destacar tres puntos. En primer
lugar, son indicadores de movilidad versátiles cuyo objetivo es funcionar como instrumento
de fácil acceso e interpretación para que los tomadores de decisiones identifiquen,
más allá de la interpretación de complicadas matrices de transición, las áreas potenciales
de acción, inversión y modificaciones legislativas que pueden propiciar la fluidez
social en la comunidad. Por ejemplo, el informe State of the Nation 2017: Social mobility in Great Britain (Social Mobility Commission, 2017) destaca que el SMI-UK puede ser utilizado fácilmente por integrantes de gobierno
y diseñadores de políticas públicas, ya que proporciona información de 16 indicadores
que abordan las perspectivas de educación, empleo y vivienda de las personas que habitan
en cada una de las 324 áreas de autoridad local de Inglaterra.
En segundo lugar, dado su diseño multifacético, los índices socioeconómicos no se
limitan a las categorías tradicionales de clasificación de la movilidad (escolar,
ocupacional o económica), ni tampoco se identifican únicamente como estudios intra
o intergeneracionales, sino que pretenden ser una medida general tomada a partir de
los factores que enmarcan los niveles de movilidad relativa. Aunque teóricamente se
puede plantear cierto nivel de asociación entre los factores de conversión o facilitadores
de movilidad con resultados reales de movilidad social (WEForum, 2020: 8), es decir, con cambios en las tasas de movilidad o fluidez social, aún no hay evidencia
contundente de esta asociación. Sin embargo, cabe señalar que el GSMI tiene una correlación
importante con el índice de movilidad del ingreso (IGE, por sus siglas en inglés)
(Gráfica 1) y el coeficiente beta de persistencia educativa, (Munoz y Van der Weide, 2025) (Gráfica 2).
Por último, en la actualidad hay un área de investigación potencial para indagar cómo
se comportan los índices compuestos con respecto a los fundamentales macroeconómicos
y para estudiar si presentan patrones acordes con los supuestos de las teorías seminales
de movilidad social. Por ejemplo, el Foro Económico Mundial cuantifica, a través del
GSMI, el valor de las oportunidades perdidas por la falta de movilidad social estimando
el aumento potencial del crecimiento del PIB asociado con un aumento en la puntuación
de movilidad social (WEForum, 2020: 202). El resultado de la estimación indica que los países obtendrían un crecimiento adicional
del PIB del 4.41% en un lapso de 20 años si aumentaran su puntaje del índice de movilidad
social GSMI en 10 puntos.
Precisamente, la presente investigación indaga cómo se comporta uno de estos indicadores
compuestos de movilidad socioeconómica relativa, el GSMI, con respecto al crecimiento
económico, la distribución del ingreso y la desigualdad económica. Dado que el GSMI
es un índice compuesto que aborda indicadores económicos, laborales y educativos,
se analiza desde las teorías que abordan las mismas dimensiones de movilidad. Adicionalmente,
el lector debe tener en mente que las estimaciones no tratan estrictamente de tasas
de movilidad, sino que se realizan sobre unidades que evalúan factores que el WEForum
identifica como relacionados con las tasas de movilidad.
2.2 La senda del crecimiento económico
Los estudios tradicionales de movilidad social plantean que el crecimiento económico
tiene un efecto positivo sobre la movilidad ya que tiene un efecto igualador de oportunidades
debido a que incrementa la demanda de personal altamente calificado, aumenta el ingreso
de las familias, acrecienta el número de puestos de trabajo disponibles, diversifica
las ocupaciones, origina nuevas competencias, genera nuevas actividades profesionales,
impulsa el progreso tecnológico y propicia el ascenso socioeconómico (Kuznets, 1955; Blau y Duncan, 1978; Treiman, 1970; Sørensen, 1975:68; Piketty, 2014:113).
Si bien hay cierto consenso respecto al papel renovador del crecimiento económico
para una sociedad, la forma en que ejerce ese efecto positivo no está del todo clara,
e incluso, hay indicios de que la relación directa entre movilidad social y crecimiento
económico no resulta indiscutible cuando se contrasta con la evidencia empírica. Por
ejemplo, si se utiliza el Global Social Mobility Index, (GSMI) (WEForum, 2020), como medida indicativa del nivel de movilidad socioeconómica que tienen los países,
y lo graficamos en un diagrama de dispersión con las tasas de crecimiento podría concluirse,
prematuramente, que el crecimiento económico no necesariamente genera un contexto
institucional y social de movilidad.
La Gráfica 3 muestra la asociación aparentemente negativa entre el GSMI y el promedio de las tasas
de crecimiento del PIB per cápita durante el periodo 2007-20173. El primer aspecto a destacar es la aparente relación inversa entre el GSMI y crecimiento
económico, ilustrada por la línea punteada con pendiente negativa. Por otra parte,
se observa que la mayoría de los países con las mejores condiciones de movilidad poseen
tasas de crecimiento menores a un punto porcentual promedio, entre los que destacan
Países Bajos [82.36], Francia [76.78], Reino Unido [74.36] y Estados Unidos [70.41].
También se aprecia que hay países con tasas promedio de crecimiento cercanas a cero
e incluso negativas, que tienen factores de movilidad social con puntuaciones altas
o superiores a la media, como Italia [67.44], Grecia [59.83], España [70.04] y países
del norte de Europa (Noruega [83.60], Finlandia [83.59]. Finalmente, destacan países
con tasas de crecimiento superiores al 2 por ciento, pero un valor GSMI bajo, como
Panamá [51.39], Colombia [50.35], Paraguay [46.75] y Perú [49.87].
Gráfica 3
GSMI vs Tasa de crecimiento del PIB per cápita 2003-2017

Fuente: Elaboración propia con datos de WEF (2020) y United Nations (s.f.)
A primera vista parece que hay una relación negativa entre tasas de crecimiento y
movilidad social que no coincide con las teorías liberales que exponen que el proceso
de expansión es acompañado con incrementos en la movilidad (Erikson y Goldthorpe, 1992). Otro enfoque que podría explicar el patrón de movilidad que se observa en la Gráfica 3 es aquel al que la presente investigación alude como “teoría del umbral de crecimiento”
de Lipset y Zetterberg (1959). Ambos investigadores exponen que no cualquier nivel de crecimiento económico conlleva
mayor fluidez, sino que, más que en una relación directa, la movilidad social se mantiene
igual en niveles bajos de crecimiento, pero aumenta sustancialmente cuando la economía
alcanza una tasa determinada de crecimiento (Erikson y Goldthorpe, 1992). Es decir, entre movilidad y crecimiento económico hay una asociación no-lineal
En términos estadísticos, en caso de que exista el umbral que sugieren Lipset y Zetterberg,
podría ser identificado sobre un diagrama de dispersión que relacione en el eje horizontal
el crecimiento de los países con algún indicador de movilidad socioeconómica en el
eje vertical, haciendo notoria una tendencia entre los puntos que esboce el comportamiento
de una función creciente. Sin embargo, en el caso expuesto en la Gráfica 1, la trayectoria parece no apegarse a esta descripción, por lo que cabría preguntarse
¿por qué la evidencia empírica no muestra una relación no-lineal ni directamente positiva
como sugerían los teóricos clásicos de la movilidad social?
La hipótesis que la presente investigación plantea es que los modelos seminales que
explicaban el incremento de la movilidad social como resultado de la expansión de
la economía y la industrialización no describen adecuadamente, en la actualidad, la
trayectoria de la movilidad a lo largo de la senda de crecimiento. Más bien, se deben
estudiar cómo otras variables relevantes, como la desigualdad y el ingreso, se interrelacionan
con el crecimiento económico para identificar un posible patrón de macromovilidad
distinto.
2.3 Desigualdad: ¿amenaza u oportunidad?
En la literatura se aborda la desigualdad económica como un factor que inhibe las
oportunidades de las personas de cambiar su estatus socioeconómico (WEForum, 2020; Vélez-Grajales y Monroy-Gómez-Franco, 2017; Ferreira et al, 2013; Cárdenas y Malo, 2010). De hecho, usualmente se toma como evidencia la correlación negativa que existe
entre alguna unidad de medición de movilidad socioeconómica y el indicador por excelencia
de la desigualdad: el coeficiente de Gini4. Tal relación fue expuesta por Alan Krueger (2012), quien señaló que existe una asociación negativa o inversa entre movilidad social
y desigualdad del ingreso, teoría que fue ilustrada por Miles Corak (2013) en la Curva del Gran Gatsby.
La Gráfica 4 expone una versión de la Curva del Gran Gatsby que relaciona el valor del índice
de Gini de la renta disponible (después de impuestos y transferencias) y el Global Social Mobility Index. La línea punteada ilustra que las condiciones que propician la movilidad socioeconómica
se reducen a través de la senda de desigualdad del ingreso, de tal forma que los países
donde el índice de Gini es menor (en su mayoría países del norte de Europa) tienen
mecanismos de distribución de recompensas que favorecen la movilidad socioeconómica
de sus habitantes, en comparación con los países con desigualdad alta.
Sin embargo, también la relación entre movilidad social y desigualdad es más compleja
de lo que parece evidente. La desigualdad es inherente a un sistema de recompensas
basadas en el esfuerzo; contiene las estructuras de incentivos que generan motivaciones
para la creatividad, los incrementos de la productividad, la inversión y la generación
de capital (Breen, 1997:430). En las familias, la desigualdad en las recompensas ocupacionales motiva la formación
de capital humano, mientras que en las empresas ocasiona un sistema de competencia:
la búsqueda de recompensas provocará que los emprendedores acepten correr riesgos,
inviertan en innovación y desarrollen la iniciativa empresarial, elementos que causan
crecimiento económico (Breen, 1997:429). De esta forma, la desigualdad no es nociva en sí misma; más bien el problema está
relacionado a la situación donde grandes desigualdades coexisten con la ausencia de
oportunidades de ascenso socioeconómico (Friedman, 1972).
Al respecto, Breen (1997) sugiere que la contradicción respecto de si la desigualdad incentiva o inhibe la
movilidad social proviene del hecho que la desigualdad influye en dos elementos que
generalmente se interpretan a la par, pero que son distintos: la eficiencia económica
y la movilidad social.
Breen define la eficiencia económica5 como la correlación entre habilidad y posición, es decir, hace referencia a la capacidad
de una sociedad para colocar a los individuos en las posiciones donde obtengan las
recompensas adecuadas a sus habilidades. Bajo este enfoque, la desigualdad de las
recompensas podría ser un incentivo para que los individuos se sientan motivados a
desarrollar las capacidades que les permitan tener acceso a las mejores remuneraciones
y, por lo tanto, la desigualdad estimula la productividad. No obstante, Breen apunta
que la relación entre desigualdad de recompensas y eficiencia es no-lineal. A medida
que la desigualdad crece, la eficiencia aumenta hasta el punto en que los aumentos
continuos de la desigualdad hacen que la eficiencia deje de incrementarse o disminuya.
De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2020: 20) una sociedad con amplias desigualdades se vuelve ineficiente porque hay un contexto
en el que se inhibe la construcción de capacidades y el aprendizaje tecnológico, lo
que tiene un efecto negativo sobre la productividad
Por otra parte, Breen plantea que una sociedad móvil es aquella en donde los recursos
de los individuos dependen en mayor medida de las habilidades propias del individuo
y menos de los factores heredados. Cuando se incrementa en demasía la diferencia de
las recompensas la sociedad es más inmóvil porque la desigualdad funciona como un
freno social donde las familias privilegiadas defienden con mayores recursos y eficacia
las posiciones más altas para sus descendientes (CEPAL, 2020: 76), por lo que se reduce la importancia relativa de la habilidad en la dotación de
recursos económicos de las personas, con respecto a los factores familiares heredados.
Por el contrario, en un ambiente donde hay menos desigualdad, la contribución de la
habilidad en los recursos económicos es mayor y la relación intergeneracional entre
las posiciones socioeconómicas es débil.
Entonces, ya que eficiencia económica y movilidad tienen una trayectoria con pendientes
opuestas sobre la senda de desigualdad, Breen sugiere que existe un nivel de desigualdad
útil (β*) o punto de intersección entre eficiencia y grado de movilidad social (Figura 1). El nivel de desigualdad β* es óptimo, de forma tal que en ese nivel las personas aún encuentran los incentivos
para colocarse en las posiciones más altas y, simultáneamente, en ese nivel de desigualdad
se puede establecer un nivel máximo de movilidad social. Si la desigualdad se incrementa
más allá del nivel β*, el nivel de eficiencia no aumenta y la movilidad social disminuye de forma que los
recursos del individuo dependen en mayor medida de las recompensas heredadas que de
la habilidad propia.
Figura 1

El planteamiento de Breen también explica que podría haber tasas de crecimiento económico
alto y, al mismo, un grado de movilidad social bajo. Esto se debe a que hay una relación
positiva entre eficiencia y crecimiento económico: cuando los individuos ocupan las
posiciones más adecuadas, su productividad es la mejor posible, lo que se refleja
en un incremento del producto. Sin embargo, si la eficiencia se mantiene en un nivel
de desigualdad alto (superior a β*) inicialmente habría incrementos en el producto, pero no necesariamente conllevaría
un incremento en la movilidad social, sino que incluso provocaría inmovilidad y, a
largo-mediano plazo, estancamiento económico. En palabras de Breen “[a través del
aumento de la desigualdad]… las naciones pueden intentar aumentar el crecimiento económico
como resultado de las presiones competitivas, pero esto no tiene por qué conducir
a ningún cambio en los patrones de fluidez” (Breen, 1997: 443).
¿En qué contextos se podría presenciar crecimiento económico y bajo grado de movilidad?
Podría suceder en sociedades donde la desigualdad del ingreso es muy alta, en las
que la riqueza de los individuos está determinada por su herencia y, al mismo tiempo,
la eficiencia económica es suficiente en virtud de que las personas descendientes
de las familias ubicadas en la parte alta de la distribución socioeconómica ocupan
las posiciones más altas de acuerdo con habilidades cultivadas con los recursos de
su propio linaje. Por ello, en una sociedad con alta desigualdad, la reproducción
de la riqueza de los individuos que provienen de familias privilegiadas está sustentada
en su herencia y en que reciben las recompensas más altas debido a que adquirieron
las habilidades necesarias para ocupar las posiciones superiores, ya que, posiblemente,
sus progenitores realizaron inversiones en el desarrollo de capital humano durante
sus etapas de formación. En el otro extremo, los hijos de familias pobres carecen
de riqueza heredada y no pueden desarrollar las habilidades que les permitirían obtener
mejores recompensas, por lo que reproducen la condición de precariedad de generación
en generación de forma aparentemente justificada. En el contexto descrito la desigualdad
y el mérito propio coexisten como criterios de distribución de recompensas que funcionan
en términos de eficiencia económica, pero al mismo tiempo son barreras que no permiten
a las familias salir de su condición de desventaja.
2.4 La importancia del ingreso
La relación entre movilidad social e ingreso se aborda en la literatura de una manera
que podría calificarse como incidental. Esto se debe a que el Producto Interno Bruto
ha sido utilizado como proxy del desarrollo económico (Fox y Miller, 1966), e incluso, del crecimiento económico (Andersen, 2003a). Sin embargo, el efecto del ingreso resulta, por sí mismo, en un área de oportunidad
en la teoría de la movilidad socioeconómica debido a su poder explicativo sobre la
fluidez social.
Fox y Miller (1966) exploraron los determinantes de movilidad social en doce países (Dinamarca, Finlandia,
Francia, Gran Bretaña, Hungría, Italia, Japón, Países Bajos, Noruega, Suecia, Estados
Unidos y Alemania Occidental). Entre la lista de determinantes se incluye el nivel
de desarrollo económico -observado a través del PIB per cápita-, el nivel de educación de la población (porcentaje de población con estudios a nivel
secundaria), el grado de urbanización (porcentaje de población viviendo en localidades
de más de 20 mil habitantes), estabilidad política (vigencia y continuidad de regímenes
democráticos) y el ‘logro motivacional’ (medido por el índice de McClelland6).
Mediante una regresión múltiple de mínimos cuadrados ordinarios, Fox y Miller encontraron
que los cinco determinantes de movilidad social propuestos explican más del 80 por
ciento de las transiciones de ocupaciones manuales a no-manuales. En cuatro variables
-educación, urbanización, estabilidad política y logro motivacional- el comportamiento
fue el esperado (Fox y Miller, 1966). Sorprendentemente, en la variable PIB per cápita, a pesar de que el coeficiente de correlación simple era positivo, el signo del coeficiente
de la regresión resultó negativo con respecto a la movilidad ascendente (Cuadro 1).
Cuadro 1
Estimación de los determinantes de movilidad de Fox y Miller
|
Dependent variables
|
Constants
|
Primary and Secondary Enrollment as % of Pop. Aged 5-19
|
Political Stability
|
% of Pop. in Localities over 20,000
|
Achievement Motivation
|
Coefficient of Multiple Determination (R^2)
|
|
Manual Outflow Mobility
|
-14.433 [-0.004]
|
0.587 [0.207]
|
10.656 [4.534]
|
-0.17 [0.135]
|
9.248 [4.576]
|
0.829
|
|
Nonmanual Outflow Mobility
|
-46.467 [0.003]
|
-0.369 [0.185]
|
12.011 [4.051]
|
0.371 [0.120]
|
0.423 [0.409]
|
0.863
|
El resultado de la estimación mostrada en el Cuadro 1 sugiere que los incrementos en los niveles de PIB per cápita influyen negativamente en la movilidad ocupacional ascendente y tienden a causar
estructuras sociales rígidas. Fox y Miller recomiendan mesura respecto a la interpretación
y en cambio destacan que los altos niveles de PIB per cápita están “estrecha y significativamente” asociados negativamente con bajos niveles de
movilidad descendente, es decir, salvaguardan la posición de las personas que desempeñan
una ocupación no manual.
Tres décadas y media después de la publicación del estudio de Fox y Miller, Lykke
Andersen (2003a) realizó un ejercicio similar. A través de la técnica de descomposición de Fields,
Andersen diseñó un índice de movilidad social (SMI, por sus siglas en inglés) para
18 países latinoamericanos7 que comprende la brecha escolar -diferencia entre los años de educación de padre
e hijo- y el ingreso adulto del hogar. En el análisis, Andersen se circunscribe a
medir la correlación entre el índice de movilidad y el PIB per cápita de los países incluidos en el estudio (Figura 2), lo cual le proporciona cierta evidencia para vincular crecimiento económico y movilidad
social, asumiendo que los niveles de PIB son originados por tasas de crecimiento (Andersen, 2003b).
Figura 2
Diagrama de dispersión SMI vs PIB per cápita 1990

Fuente: Gráfico tomado de Andersen (2003b: 13)
La Gráfica 5 muestra un diagrama de dispersión similar al de Andersen, pero esta versión relaciona
el GSMI con el PIB per cápita 2017 medido en dólares estadounidenses. Se observa que la relación entre el ingreso
y el indicador de movilidad social es positiva; es decir, a mayor nivel de PIB per
cápita, mayor es el grado de movilidad y, además tiene una correlación entre ambas
variables de 0.80.
Es necesario especificar que la alta correlación entre ambas variables podría deberse
a que el GSMI está compuesto por factores institucionales, estructurales, laborales
y de bienes y servicios que propician la movilidad socioeconómica, que generalmente
alcanzan niveles más altos en los países con mayores ingresos; por ejemplo, el porcentaje
de usuarios de Internet, el porcentaje de desempleo entre la fuerza laboral con educación
avanzada, el porcentaje de cobertura de la protección social, entre otros.
Bajo esta fuerte relación entre movilidad social y PIB per cápita se puede plantear que las estructuras gubernamentales de los países con mayores ingresos
cuentan con mecanismos institucionales y sociales de protección que propician la movilidad
social e impulsan la igualdad de oportunidades (Acemoglu y Robinson, 2013), por lo que los shocks económicos y las bajas tasas de crecimiento parecen no tener
influencia sobre ellos. En cambio, en los países con bajos ingresos, ante la escasez
de nuevas oportunidades y las débiles instituciones, las personas que buscan cambiar
su estatus socioeconómico se enfrentan a barreras que hacen inciertas las probabilidades
de movilidad y las hacen dependientes en mayor medida de características personales
sobre las que no tienen poder de decisión, como el tipo de educación, la precariedad
de su ocupación, las características del hogar de origen, los “compadrazgos” e incluso
el sexo y el color de piel.
3. Método analítico y descripción de las variables
La presente investigación indaga porqué la relación entre crecimiento económico y
la movilidad social de los países (ms*) no tienen una relación lineal positiva, como plantearon los teóricos liberales de
la movilidad, ni tampoco se comporta como sugiere la teoría del umbral de crecimiento.
La hipótesis de la investigación propone que la respuesta está en la influencia de
la desigualdad y el ingreso, como se expuso en el marco teórico-referencial, esto
es:
Entonces, el modelo econométrico a estimar es el siguiente:
Donde:
ms¡: grado de movilidad social del país observado a través del Global Social Mobility Index (GSMI).
crecimiento¡: tasa promedio de crecimiento económico del PIB per cápita (2007-2017) (Naciones Unidas, 2023)
desiguakdad¡: índice de Gini de la renta disponible después de impuestos y transferencias en el
año 2017 (Solt, 2019)
In_ingreso¡: logaritmo neperiano del PIB per cápita del país en el año 2017 (Naciones Unidas, 2023)
e: término aleatorio
El cálculo del GSMI para cada país se basa en la agregación de variables que pueden
ser categorizados en diez pilares referentes a temas de salud, educación (acceso,
calidad y equidad, aprendizaje permanente); tecnología, trabajo (oportunidades, salarios,
condiciones) y protección e instituciones (protección social e instituciones inclusivas).
A su vez, cada pilar es conformado por componentes que tienen un valor reescalado
con respecto a su rango en valores entre 0 y 100 (puntuaciones progreso). El valor
correspondiente a cada pilar es el promedio de “puntuaciones progreso” de sus respectivos
componentes. Finalmente, el valor final del GSMI se calcula sumando los puntos porcentuales
de cada uno de los diez pilares.
Cabe hacer un paréntesis para realizar algunas precisiones sobre el modelo econométrico
en cuestión. En primer lugar, aunque el GSMI es calculado para 82 países, sólo se
cuenta con información completa de los factores que componen el modelo para 55 países,
por lo que las estimaciones se realizan sólo para ese número de registros. En segundo
lugar, el GSMI fue estimado con datos del año 2017, por lo que las estimaciones se
realizan con los valores que tenían las variables explicativas de ese mismo año. En
tercer lugar, el término cuadrático se incluye en el modelo con el objetivo de captar
un posible efecto no-lineal planteado por Lipset y Zetterberg (1959). Finalmente, elegir un modelo que vincule el crecimiento económico con la movilidad
social pone a discusión cuántos periodos deben ser considerados para delimitar las
tasas de crecimiento promedio. Si bien en la literatura se hace referencia al umbral
de crecimiento como una magnitud mínima del nivel de crecimiento económico (Erikson y Goldthorpe, 1992), no se menciona un umbral temporal a partir del cual el crecimiento influye en la
movilidad. Es decir, la selección de un modelo econométrico adecuado debe desenmarañar
si sólo es necesario alcanzar determinado nivel de crecimiento económico para aumentar
la movilidad social, o también se requiere mantenerlo por un lapso suficiente para
que la sociedad consolide las reformas institucionales y los emergentes criterios
de distribución de recompensas. Por ello, en la presente investigación se realizaron
pruebas para distintos periodos de tiempo con la intención de identificar a partir
de qué momento las tasas de crecimiento influyen sobre la movilidad social, seleccionando
el periodo 2008-2017 (el proceso de selección se expone en la sección de resultados).
El Cuadro 2 contiene el resumen de las variables que componen el modelo.
La técnica de estimación seleccionada es el método de mínimos cuadrados ordinarios
(MCO); la cual ajusta una función que reduce al mínimo el valor de la suma de residuales
cuadrados
), lo que equivale a minimizar las diferencias verticales entre los valores observados
(ms¡) y los valores estimados de la regresión
. Bajo los supuestos del modelo de regresión lineal y las propiedades de los estimadores
de mínimos cuadrados ordinarios, los estimadores son considerados Mejores Estimadores
Lineales Insesgados (MELI).
Cuadro 2
Resumen de variables (n=55)
|
Variable
|
Descripción
|
Medición
|
|
msi |
GSMI 2017
|
Variable continua media=66.60; mín=43.53; máx=85.17
|
|
crecimientoi |
Tasas de crecimiento promedio del PIB per cápita en el periodo 2007-2017
|
Variable continua media=1.49; mín=-2.62; máx=4.73
|
|
desigualdadi |
Índice de Gini de la renta disponible 2017
|
Variable continua media=0.34; mín=0.25; máx=0.48
|
|
ln _ingresoi |
Logaritmo neperiano del PIB per cápita 2017
|
Variable continua media=9.821618; mín=7.684857; máx=11.60325
|
El lector debe tener en mente que existe cierto consenso general respecto a considerar
que entre crecimiento económico y movilidad social hay un efecto simultáneo: el crecimiento
económico influye en la movilidad social y la movilidad social influye en el crecimiento
económico. La consecuencia de esta característica es que el incluir el crecimiento
como variable explicativa de la movilidad genera endogeneidad y, por lo tanto, para
obtener estimaciones insesgadas se deben emplear variables instrumentales en la estimación.
Sin embargo, hasta el momento, en la literatura consultada no se ha identificado técnica
alguna que aplique instrumentos fuertes y válidos para el modelo objetivo, por lo
que esta es una limitante que se debe atender en futuras investigaciones.
No obstante, se considera que el poder explicativo, significancia de los coeficientes
y estabilidad del sentido de los signos en la estimación son indicios de validez de
los resultados obtenidos. En cambio, con los datos disponibles, sí es posible prevenir
violaciones al supuesto de homocedasticidad, por lo que se realizan pruebas de heterocedasticidad
Breusch-Pagan/Cook-Weisberg (Hill, Griffiths y Lim, 2018).
4. Resultados
4.1 Interrelación entre movilidad social, desigualdad, crecimiento e ingreso
El Cuadro 3 muestra la matriz de correlaciones entre las variables del modelo. Se observa que
la asociación de la movilidad social es positiva hacia el ingreso y negativa para
el crecimiento y la desigualdad, lo que muestra tres interrelaciones a destacar. En
primer lugar, los países con ingreso alto y bajo crecimiento tienen niveles de movilidad
social más altos que aquellos países con ingreso bajo y crecimiento alto. Por otra
parte, la matriz expone que los países con mayor ingreso y menos desigualdad tienen
mejores condiciones de movilidad que países con menor ingreso y más desigualdad. Por
último, aquellos países con crecimiento bajo, pero grado de desigualdad bajo, tienen
mayor propensión de fluidez social que países con crecimiento alto y desigualdad alta.
Cuadro 3
Matriz de correlaciones
|
Variables
|
ms
|
crecimiento
|
ln_ingreso
|
desigualdad
|
|
ms
|
1.00** |
-0.45** |
0.91** |
-0.84** |
|
crecimiento
|
-0.45** |
1.00** |
-0.53** |
0.45** |
|
ln_ingreso
|
0.91** |
-0.53** |
1.00** |
-0.65** |
|
desigualdad
|
-0.84** |
0.45** |
-0.65** |
1.00** |
La matriz también muestra que la correlación entre ingreso y crecimiento es inversa,
lo que indica que los países con altos niveles de ingreso tienen tasas de crecimiento
inferiores a las de países con bajo nivel de ingreso. La matriz de correlaciones además
expone que crecimiento y desigualdad se asocian de manera directa, por lo que los
países con crecimiento alto tienen mayor desigualdad que los países con bajo crecimiento.
Finalmente, se observa que la correlación negativa entre desigualdad e ingreso apunta
a que los países con desigualdad alta tienen menores ingresos que los países con desigualdad
baja.
Algunas de las aseveraciones realizadas a partir de la inspección de la matriz de
correlaciones parecen contraintuitivas, por lo que deben ser analizadas a la luz de
los resultados del modelo econométrico.
4.2 Selección del modelo: el umbral temporal
Como se mencionó en la sección previa, elegir la función adecuada requiere identificar
el umbral temporal a partir del cual el crecimiento económico tiene efecto en la movilidad
social. El Cuadro 4 expone los estadísticos descriptivos de las tasas de crecimiento promedio del PIB
per cápita calculadas por el método de medias geométricas, y el correspondiente modelo
econométrico en el que serán puestas a prueba: Modelo [1]: un año (2016-2017); Modelo
[2]: cinco años (2012-2017); y Modelo [3]: diez años (2007-2017).
Cuadro 4
Descriptivos de las tasas de crecimiento promedio del PIB per cápita
|
Modelo
|
Periodo de crecimiento
|
Media geométrica
|
Std. dev.
|
Min
|
Max
|
|
[1]
|
2016-2017
|
2.88
|
1.92
|
-0.64
|
7.74
|
|
[2]
|
2012-2017
|
2.16
|
1.61
|
-1.32
|
8.12
|
|
[3]
|
2007-2017
|
1.49
|
1.49
|
-2.62
|
4.73
|
El Cuadro 5 contiene los resultados de las regresiones estimadas por el método de mínimos cuadrados
ordinarios. Se observa que el crecimiento económico es estadísticamente significativo
hasta el modelo [3], lo que indica que debe transcurrir un periodo de 10 años para
que el crecimiento tenga efecto sobre la movilidad social, lo que podría estar relacionado
es el lapso que se requiere para que se consoliden las nuevas instituciones y las
reformas a los criterios de distribución de recompensas. Resulta curioso que el periodo
de tiempo que mejor ajusta a la regresión es aquel con menor tasa de crecimiento,
lo que es indicativo de que el umbral de crecimiento no hace referencia a una magnitud,
sino a la capacidad de mantener una tasa de crecimiento determinada durante un periodo
específico. Otro detalle importante es que el signo de los coeficientes es el mismo
para todas las variables en todos los periodos, lo que indica que el sentido de los
estimadores es sólido.
Cuadro 5
Estimación de los modelos
|
|
Modelo [1]
|
Modelo [2]
|
Modelo [3]
|
|
Variables
|
ms
|
ms
|
ms
|
|
crecimiento
|
0.75
|
1.37
|
1.82** |
|
|
[0.855]
|
[0.740]
|
[0.602]
|
|
crecimiento^2
|
-0.11
|
-0.22
|
-0.44** |
|
[0.115]
|
[0.111]
|
[0.159]
|
|
ln_ingreso
|
6.87** |
7.16** |
7.04** |
|
[0.762]
|
[0.706]
|
[0.669]
|
|
desigualdad
|
-74.78** |
-73.85** |
-76.68** |
|
[10.678]
|
[9.491]
|
[8.888]
|
|
_cons
|
24.05* |
20.38*
|
23.07* |
|
[11.135]
|
[9.860]
|
[8.787]
|
|
R2_Adj
|
0.90
|
0.90
|
0.91
|
Para los fines de la presente investigación se elige el modelo [3] para desarrollar
el análisis porque el p-value de todos sus coeficientes muestra que son estadísticamente significativos al 99%
de confianza; además de que el valor de la R2 ajustada es el más alto: 91% de la variabilidad del nivel de movilidad social es
explicado por las variables que incluye el modelo. Las pruebas de heterocedasticidad
Breusch-Pagan/Cook-Weisberg, en las que la hipótesis alterna es que la varianza de
los residuales es heterocedástica, señalan que, bajo el supuesto de que los residuales
tienen una distribución normal, no hay evidencia para rechazar que la varianza es
homocedástica (Prob > chi2 = 0.2350). Tampoco hay evidencia estadística para rechazar
la hipótesis nula en la versión del estadístico de Breusch-Pagan (Prob > chi2 = 0.3677)
ni del estadístico de prueba F (Prob > F = 0.3494).
Sin embargo, como se ha explicado, los resultados de la estimación deben tomarse con
reserva recordando el potencial sesgo en la estimación como consecuencia de la posibilidad
de endogeneidad en el modelo debido a la relación potencialmente endógena entre la
variable dependiente y el crecimiento económico. El lector debe tener en consideración
esta observación durante la exposición de los resultados y tener reservas con la interpretación
causal de las estimaciones.
4.3 La U invertida de la movilidad socioeconómica
En el modelo [3] los signos de los coeficientes indican que cada incremento de 1%
del ingreso per cápita aumenta el valor del GSMI en 0.07 unidades. La Gráfica 6 muestra que el incremento del PIB per cápita aumenta la movilidad social de forma creciente. No obstante, el efecto del aumento
en el incremento del nivel de movilidad disminuye a lo largo de la trayectoria. La
Gráfica 7 muestra la trayectoria decreciente de los efectos marginales (emi = 6.87 × 1/PIB per cápitai) en cada nivel de PIB per cápita. El efecto marginal promedio (AME = Σ mei/n) es 0.000617, lo que indica que cada aumento de 10,000 dólares del PIB per cápita
aumenta 6.17 puntos del GSMI.
En el modelo [3] del Cuadro 5 también se observa que el coeficiente asociado a la variable desigualdad es -74.78, lo que indica que en promedio cada aumento de 0.1 unidades del índice
de Gini disminuye el valor del GSMI en 7.47 unidades. Este resultado confirma la relación
inversa entre desigualdad y las condiciones que propician la movilidad socioeconómica
(Gráfica 8).
Gráfica 6
Predicción del nivel de movilidad vs PIB per cápita (miles de dólares)

Fuente: Elaboración propia
Gráfica 7
Efectos marginales vs PIB per cápita (miles de dólares)

Fuente: Elaboración propia
Gráfica 8
Predicción del nivel de movilidad vs Gini disponible

Fuente: Elaboración propia
Sorprendentemente, en el modelo de regresión múltiple el crecimiento económico no
muestra únicamente la pendiente negativa que parecía evidente en los antecedentes
expuestos, pero inesperadamente la función estimada no tiene la trayectoria creciente
que plantean Lipset y Zetterberg. El sentido positivo del término lineal de crecimiento,
junto con el signo negativo del coeficiente cuadrático, indican que el efecto del
crecimiento económico en la movilidad social tiene forma de U invertida: en tasas
de crecimiento bajas la movilidad social se incrementa, pero cuando alcanza determinado
nivel de crecimiento comienza a descender. La forma de U invertida en la relación
crecimiento-movilidad social ilustra que la matriz de correlaciones captaba el efecto
de la parte decreciente de la curva y nos describe el comportamiento de la función.
El Cuadro 6 muestra los efectos marginales estimados para tasas de crecimiento entre -4.0 y 4.0
puntos porcentuales. Se observa que los valores entre -4.0 hasta 1.0 los incrementos
de las tasas de crecimiento tienen efecto positivo en la movilidad social con 95%
de confianza. Las tasas de crecimiento entre 2.0 y 3.0 no son estadísticamente significativas;
es decir, no producen cambios en el GSMI distintos a cero, lo que es indicio de que
en ese tramo podría ubicarse un valor máximo. Las tasas de crecimiento mayores a 4.0
son estadísticamente significativas al 10% de significancia, pero su signo es negativo.
Por último, cabe señalar que el efecto marginal promedio de las tasas de crecimiento
es 0.50, pero no es un valor estadísticamente significativo (p-value=0.183).
La Gráfica 9 muestra las predicciones del nivel de movilidad socioeconómica a través de las distintas
tasas de crecimiento económico. Se observa que las mejores condiciones para la fluidez
social se presentan cuando el nivel de movilidad social GSMI alcanza su punto máximo
en la senda de crecimiento; es decir, de acuerdo con la función estimada, esto ocurre
cuando la tasa de crecimiento promedio per cápita es igual a 2.07 puntos porcentuales8 (crec* = 2.07). La Gráfica 8 muestra que en tasas de crecimiento económico inferiores al máximo crec* la movilidad
socioeconómica aumenta, pero disminuye rebasando ese punto.
Cuadro 6
Efectos marginales del crecimiento sobre la movilidad socioeconómica
|
Tasas de crecimiento
|
Efecto marginal dy/dx
|
Error estándar
|
Estadístico t
|
P-value P>t
|
|
-4.0
|
5.366
|
1.783
|
3.01
|
0.000
|
|
-3.0
|
4.48
|
1.474
|
3.04
|
0.000
|
|
-2.0
|
3.595
|
1.169
|
3.08
|
0.000
|
|
-1.0
|
2.709
|
0.874
|
3.1
|
0.000
|
|
0.0
|
1.823
|
0.602
|
3.03
|
0.000
|
|
1.0
|
0.937
|
0.405
|
2.32
|
0.020
|
|
2.0
|
0.052
|
0.41
|
0.13
|
0.900
|
|
3.0
|
-0.834
|
0.612
|
-1.36
|
0.180
|
|
4.0
|
-1.72
|
0.886
|
-1.94
|
0.060
|
Gráfica 9
Predicción de movilidad socioeconómica para diferentes tasas de crecimiento económico

Fuente: Elaboración propia
El Cuadro 5 contiene los resultados de las pruebas de diferencias de medias de las tasas de crecimiento,
índice de Gini y del PIB per cápita entre dos grupos de países. El grupo [1] se compone de países con tasas de crecimiento
promedio inferiores a crec* y el grupo [2] comprende los países con tasas de crecimiento
superiores a crec*. La lista de países que compone cada grupo se detalla en el Anexo 2.
En promedio, los países del grupo [1] tienen tasas de crecimiento per cápita menores a 2.53 puntos porcentuales en comparación con los países del grupo [2]; es
decir, los países ubicados a la izquierda de crec* presentan una diferencia negativa
sustancial de crecimiento económico. También, se observa que hay evidencia estadística
para afirmar que los países del grupo [1] en promedio tienen menores niveles de desigualdad
en comparación con los países del grupo [2] por 0.06 puntos del índice de Gini.
Para fines interpretativos, el Cuadro 5 muestra la prueba de diferencias de medias del PIB per cápita en valores corrientes, (los resultados de la prueba fueron similares en valores escalados
a logaritmo neperiano). El Cuadro 5 muestra que los países con tasas de crecimiento por debajo de crec* tienen niveles
de ingreso más altos en 22910.59 dólares con respecto a países que tienen niveles
de crecimiento más altos.
En resumen, hay evidencia estadística para afirmar que el grupo de países que se ubican
a la derecha de crec* se caracterizan por contar con menores niveles de movilidad,
tasas de crecimiento más altas, menor ingreso y mayor desigualdad en su distribución,
en comparación con los países ubicados a la izquierda de crec*.
Cuadro 5
Pruebas de diferencias de medias t-test (H0:diff = 0)
|
Grupo
|
n
|
Media crecimiento
|
Media índice de Gini
|
Media PIB per cápita
|
|
Muestra
|
55
|
1.49
|
0.34
|
27977.02
|
|
Grupo [1]: crec <2.07
|
32
|
0.42
|
0.32
|
37557.81
|
|
Grupo [2]: crec>=2.07
|
23
|
2.96
|
0.38
|
14647.23
|
|
media [1] - media[2]
|
---
|
-2.54
|
-0.06
|
22910.59
|
|
Hipótesis alterna (H1)
|
---
|
diff < 0
|
diff < 0
|
diff > 0
|
|
Estadístico t
|
---
|
t = -11.57
|
-3.53
|
3.83
|
|
p-value
|
---
|
0.000
|
0.000
|
0.000
|
En síntesis, la forma de U invertida de la movilidad social en la senda del crecimiento
explica las peculiaridades de la matriz de correlaciones y el sentido negativo de
la relación movilidad-crecimiento negativo. Los resultados se pueden interpretar de
la siguiente manera: los países que se ubican a la izquierda de crec* tienen niveles
bajos de desigualdad, acompañados de tasas de crecimiento inferiores. No obstante,
su nivel superior de ingreso les permite financiar mecanismos de distribución del
bienestar a través de un conjunto de instituciones y leyes que promueven la igualdad
de oportunidades. Del lado derecho de crec* se ubica un conjunto de países que tienen
niveles más altos de desigualdad que les permiten tener mayor eficiencia económica9, y por lo tanto mayor producto, pero cuyo ingreso inferior limita su capacidad de
establecer condiciones estructurales que propicien mayor movilidad socioeconómica.
4.4 La magnitud de las diferencias
El análisis de la matriz de correlaciones muestra indicios de que: 1) países con ingreso
alto y crecimiento económico bajo tienen niveles de movilidad social mejores que países
con ingreso bajo y crecimiento alto; 2) los países con ingreso alto y desigualdad
baja tienen mejores condiciones de movilidad que países con ingreso bajo y desigualdad
alta; 3) países con crecimiento y niveles de desigualdad bajos tienen más propensión
de movilidad que países con crecimiento y niveles de desigualdad altos.
Tras el hallazgo de la forma de U invertida de la función de la movilidad social,
cabría preguntarse ¿cuánto es la magnitud a la que se refiere “mejores niveles, condiciones
y propensión de movilidad social”? Contestar esta pregunta es importante ya que estos
escenarios contribuyen a esclarecer la importancia de cada factor para que los agentes
públicos tomen decisiones sobre qué factores favorecer dependiendo de los objetivos
que se persigan.
Para realizar el análisis, se utilizan los resultados de estimación del modelo [3]
para calcular predicciones del valor esperado de movilidad social (ms_hat) bajo dos
referencias de tasas de crecimiento económico: crecimiento bajo = 0.5 [CB] y crecimiento
alto = 3.0 [CA]. Adicionalmente, para el contraste también se fijan dos valores de
desigualdad: desigualdad baja = 0.25 [DB] y desigualdad alta = 0.50 [DA]; y dos de
ingreso 1: ingreso bajo = 7.5 [IB] e ingreso alto = 11.5 [IA]. Los outputs de las
predicciones y las pruebas de significancia de los contrastes de las estimaciones
están incluidos en el Anexo 3 y Anexo 4, respectivamente.
Las predicciones muestran que si el crecimiento económico se mantiene constante, el
grado de movilidad es 38.32 cuando la desigualdad es alta y el ingreso bajo; 57.59
ante desigualdad e ingreso bajos; 66.50 si desigualdad e ingreso son altos y 85.67
en desigualdad baja e ingreso alto (Gráfica 10). Esto significa que los peores índices de movilidad se presentan en contextos donde
hay alta desigualdad junto con bajo ingreso, pero la movilidad podría aumentar hasta
19 puntos en caso de que se reduzca la desigualdad hasta el nivel bajo. Los países
con desigualdad e ingreso bajos constituyen el único caso en el que es más conveniente
aumentar la desigualdad, posiblemente debido a que con ello se buscaría aumentar la
eficiencia y, en consecuencia, aumentar el crecimiento económico. Los países con desigualdad
e ingreso altos sólo tienen 9 puntos del índice de movilidad de ventaja sobre los
países de desigualdad e ingresos bajos, pero si logran disminuir la desigualdad al
nivel bajo podrían incrementar la igualdad de oportunidades para su población hasta
19 puntos del GSMI. La brecha entre países con desigualdad alta e ingresos bajos con
respecto a países con desigualdad alta e ingresos bajos es 47.35 puntos.
Gráfica 10
Predicciones de movilidad para diferentes niveles de Desigualdad e Ingreso

Fuente: Elaboración propia
La Gráfica 11 expone las predicciones para las relaciones desigualdad-crecimiento económico. Se
muestra que, cuando el ingreso se mantiene constante, el valor estimado del GSMI es
54.71 cuando la desigualdad es alta y el crecimiento es bajo; 55.39 si la desigualdad
y crecimiento son altos; 73.78 ante desigualdad y crecimiento bajos y 74.56 en desigualdad
baja y crecimiento alto. Estadísticamente no hay diferencias en los niveles de movilidad
cuando la desigualdad es alta y el crecimiento es bajo o alto; y también es indistinto
si la desigualdad es baja y el crecimiento bajo o alto. Cuando la desigualdad disminuye
de nivel alto a bajo, el índice de movilidad social aumenta en 18.5 unidades. Por
lo tanto, si es posible mantener el ingreso constante, es recomendable concentrarse
en implementar acciones para disminuir la desigualdad más que en políticas para aumentar
el producto.
Gráfica 11
Predicciones de movilidad para diferentes niveles de Desigualdad y Crecimiento

Fuente: Elaboración propia
Gráfica 12
Predicciones de movilidad para diferentes niveles de Crecimiento Económico e Ingreso

Fuente: Elaboración propia
La Gráfica 12 muestra que la movilidad social de los países que tienen ingreso bajo es la misma
con bajas y altas tasas de crecimiento económico. Igualmente, cuando el ingreso es
alto y el crecimiento bajo (ms_hat=78.45) la movilidad social es similar a cuando
ingreso y crecimiento son altos (ms_hat=79.14), por lo que se puede concluir que el
efecto del crecimiento económico es casi nulo ante el efecto del ingreso. Cuando hay
cambios en el ingreso de alto a bajo, la movilidad aumenta en casi 30 puntos.
5 Conclusiones y discusión
Los hallazgos de la investigación son evidencia de que los modelos teóricos que establecen
una relación directa entre movilidad social y crecimiento económico, así como la teoría
del umbral de crecimiento, no explican adecuadamente los patrones de macromovilidad
vigentes. Actualmente, comprender la trayectoria de la movilidad sobre la senda del
crecimiento implica explorar modelos alternos, como el propuesto por Breen (1997).
Los resultados indican que la desigualdad, el ingreso per cápita y el crecimiento
económico tienen influencia en el nivel de movilidad social que experimentan los países.
Respecto al crecimiento económico se debe señalar que hay un umbral temporal que no
hace referencia a una magnitud de las tasas de crecimiento, sino a la capacidad de
mantener una tasa de crecimiento económico determinada durante un periodo determinado.
Por otra parte, se identifica que el grado de movilidad social adquiere la forma de
U invertida a través de distintos valores ascendentes de las tasas de crecimiento,
por lo que los altos niveles de movilidad en países con bajas tasas de crecimiento
sólo son explicables si se considera la interrelación que tienen las variables en
cuestión con otros factores, como el nivel de ingreso y la desigualdad.
De hecho, se identifica que la desigualdad y el ingreso tienen un papel más importante
que el crecimiento económico en la determinación de los niveles de movilidad. Por
ejemplo, países con PIB per cápita bajo, pero nivel de desigualdad bajo tienen un
grado de movilidad cercano al de países con PIB per cápita alto y desigualdad alta
(Gráfica 8). Incluso, la presente investigación expone indicios de que las mejores condiciones
que propician la fluidez social se dan en países con desigualdad baja e ingresos altos
(Gráficas 8 y 9) y que el efecto del crecimiento económico es prácticamente igual a cero ante el
efecto de la desigualdad y el nivel de ingreso per cápita (Gráficas 9 y 10).
Los resultados ofrecen opciones a los gobiernos nacionales sobre los criterios de
su política económica, en función de sus objetivos de combatir la pobreza o fortalecer
la clase social de algún sector de la población y evaluar si las acciones que implementen
se deben dirigir hacia aumentar o disminuir la desigualdad, incrementar o reducir
el nivel de eficiencia económica, de acuerdo con el nivel de crecimiento que se desee
alcanzar.
Es necesario realizar algunas observaciones generales sobre los resultados obtenidos.
En primer lugar, no se debe menospreciar la importancia del crecimiento económico
en la movilidad social, ya que sólo a través de un proceso de expansión de la economía
es posible alcanzar niveles de ingreso alto, por lo que los agentes públicos deben
concentrarse en diseñar mecanismos de incremento del producto a través de tasas de
crecimiento que no estén vinculadas con el incremento de la desigualdad de forma exacerbada,
porque, de otra manera, la estructura socioeconómica se volverá más rígida.
Por otra parte, los países con alta desigualdad tienen baja movilidad, lo que indica
que lo mejor que pueden hacer los gobernantes, empresas y ciudadanos de estos países
para aumentar la fluidez social es adoptar medidas para reducir la desigualdad, lo
que suena muy fácil en el papel, pero que resulta complejo en la realidad. Para disminuir
la desigualdad se requieren dos factores: 1) un gobierno fuerte que sea capaz de administrar
las nuevas prácticas redistributivas; 2) una población que respalde los nuevos criterios
de repartición de bienestar y de recompensas.
Al respecto, Berthold y Gründler (2014:24) advierten que las acciones redistributivas encaminarían una serie cambios fundamentales
en los sistemas tributarios y los sistemas de seguridad social, lo que podría generar
distorsiones en la oferta de trabajo y las inversiones en capital humano. En el último
de los casos, precisan Berthold y Gründler, la decisión de si la población de un país
está dispuesta a aceptar las consecuencias de políticas que buscan disminuir la desigualdad
es un asunto de preferencias; es decir, si una sociedad está dispuesta a pagar el
precio por el aumento de la movilidad.
Por último, la influencia del ingreso en el nivel de movilidad es fuerte; se podría
considerar que el ingreso está dado, ya que no puede modificarse con reformas y decretos
del gobierno. Esto nos lleva al siguiente punto: para alcanzar altos niveles de ingreso
es necesario sostener un largo proceso temporal de expansión de la economía, por lo
que no se puede denostar la importancia de promover el crecimiento. Sin embargo, se
debe considerar incrementar la tasa de crecimiento económico cuidando que no sea por
medio de incrementos innecesarios a la desigualdad. De hecho, en futuras investigaciones
se debe indagar el efecto en la movilidad social de la relación negativa entre crecimiento
e ingreso.